Buenas, soy una usuaria común del foro y vengo a contar un par de cosillas. Ahora mismo es más un intento de desahogo que un discurso consciente, sea como fuere allá va.
Todos tenemos una moralidad creada, un estatus social y una identidad adscrita a donde nos hemos criado, las experiencias, nuestro círculo social…Al mismo tiempo a lo largo de nuestra vida vamos atravesando diferentes etapas, en las cuales destruimos identidades precedentes para la construcción de otras nuevas (segregación, liminaridad y agregación). Probablemente más personas de las que te crees han o están atravesando una situación similar (todo ser humano ha de ser contemplado como un superviviente).
Nos hace replantearnos muchas cosas sobre quienes somos, a dónde nos dirigimos o hasta que punto aquello que consideraba preciado carece de valor. Es muy duro y muy valiente y se saca una fuerza que no eras consciente que existía, pero que había estado ahí siempre.
Al lector: Muchas de las publicaciones que tienen lugar aquí se corresponden con personas que están pasando momentos difíciles, que están replanteándose todo lo que han aprendido y que en este momento no saben muy bien por donde tirar. Por eso pido por favor, empatía y aprendizaje. No es necesario pasar un cáncer para sufrir un proceso interno doloroso o para verse forzado a mirarse a uno mismo al espejo y darse cuenta de cuan frágil puede ser y cuanto asco puede llegar a dar uno mismo y el mundo. ¡Apreciad cuando una persona os está abriendo su interior!

Al escritor: Tus sentimientos no están sometidos a debate. Como tu te sientes o la corrección moral de actuar conforme a tus sentimientos no está sometida a debate. El juicio emitido desde fuera y falto de afinidad no es susceptible de ser tomado en cuenta. Eres un mundo entero y nadie puede juzgarte, nadie puede recriminarte nada y nadie puede marcarte unos estándares de hasta donde puedes llegar. Así que apaga ya el televisor que supone nuestra sociedad y empieza a pensar por ti misma, es TU vida y sobre esta vas a tener tú siempre la última palabra. Todo lo demás es constructo