Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Era una noche en la que sabes que quieres mambo y lo vas a encontrar.
Acababa de terminar con mi novio de años y quería experimentar cosas nuevas.
Así que esa noche me vestí de diva, me maquillé cual cuadro de autor y salí con la mejor de las actitudes con mi grupo de amigas.
Allí estábamos dándolo todo, cuando un grupito de chicos se nos acercó y empezaron a hablar con nosotras. A mí me llamó la atención uno de ellos y ahí que me fui a la conquista del muchacho.
Todo iba genial, había química y bailábamos perreando como si no hubiera mañana.
Empezamos a enrollarnos en la discoteca y cuando ya la disco no daba para más, me ofreció llevarme a casa.
Ya en el coche la cosa se puso intensa y terminamos acostándonos, pero en ese momento un policía nos pilló en un sitio mal aparcados y nos perdonó la multa si nos íbamos lo más rápido posible.
Estábamos desnudos y sin pensarlo nos vestimos corriendo y salimos huyendo.
El chico muy majo me dejó en casa pero yo notaba que mis braguitas me quedaban como grandes, no sé, una sensación rara.
Llegué a casa para ducharme y cuando me vi la ropa interior casi me da un ataque de risa, pues tenía puestos los calzoncillos de mi ligue, así que supuse que él tenía mis braguitas puestas.
Le escribí un wassap y recibí como respuesta un tanga puesto “de aquella manera”.
Nos reímos mucho del asunto ya que, tras el policía decir que nos iba a multar ni pensábamos en lo que nos estábamos poniendo.
No nos volvimos a ver, pero todavía lo recuerdo y me entra la risa.
