El sábado pasado fue nuestro primer aniversario, íbamos a salir a cenar para celebrarlo, pero mi compañera de piso se iba el fin de semana al pueblo. Nos quedó la oportunidad de estar los dos solos en el piso y decidimos cenar allí.
Cuando llegó al piso le di su regalo y él me dijo que el mío era una sorpresa para después de cenar.
Mientras que preparamos la cena estuvo conmigo muy cariñoso, se notaba que me tenía ganas, yo ilusa de mí pensando que era por la emoción del aniversario.
Cuando acabamos de cenar me dijo que lo esperase en mi habitación que iba al baño a preparar mi «sorpresa de aniversario»
Pues allí estaba yo con toda mi ilusión cuando lo veo aparecer por la puerta del dormitorio con mi albornoz puesto y cuando se lo desabrocha veo que se ha hecho un piercing en la punta, solo recuerdo que empecé a ver todo negro y cuando reaccioné estaba en el suelo con mi novio al lado todo preocupado.
Me desmayé de la aprehensión que me dio verle ese hierro ahí atravesándole el glande. Acabamos en urgencias ya que al caerme me di con la esquina del escritorio en la ceja, dos puntos de sutura y mil explicaciones a la enfermera de urgencias, no quise contarle lo del piercing.

Bueno mi novio me ha contado que se llama piercing príncipe Alberto y que da más placer a la mujer cuando tienen relaciones sexuales, pero a mi me da yuyu, nunca he podido con las agujas ni la sangre y es recordar eso ahí puesto y me dan arcadas.
Me ha pedido que lo intentemos con tranquilidad los dos acostados y que se lo toque y vea que no le duele y que al menos intentemos hacerlo una vez así, me ha prometido que si no sale bien se lo quita.
Pero de verdad, es que me da una cosilla…