El amor es algo muy complejo.
En psicología distinguen entre «enamoramiento» y «amor».
El enamoramiento es la fase inicial en el que las hormonas están a tope. Los estudios (hechos con muuucha gente) del tema señalan que ese estado es temporal y acaba sí o sí (aunque haya gente que diga que siga enamorada, que claro que lo estarán, pero confunden conceptos).
El enamoramiento es una ilusión. Idealizas a esa persona. Básicamente, te la inventas, y no la conoces. Cuando cae esa idealización, cae el espejismo, dejas de inventarte a esa persona y empiezas a conocerla, si hay suerte, resulta que te sigue gustando y pasas a la fase de «amor». Y si llegas ahí, pues sí, cae la pasión y la intensidad, pero puede ser aún mucho mejor, pues es un amor realmente profundo. Y puedes estar enamorada hasta las trancas (en el sentido de admirar, amar, querer pasar tiempo con esa persona, ser lo más importante para ti, parecerte increíblemente atractiva, querer que dure toda la vida, etc,etc).
También se puede llegar al amor sin pasar por la fase de enamoramiento. Puedes sentir todo lo que he dicho anteriormente, sin haber pasado por el enamoramiento. Y aún no habiendo tenido enamoramiento, puedes llegar a amar a esa persona (más de a ninguna con la que hayas tenido enamoramiento, y, aquí, hablo por experiencia).
También ocurre que hay gente que confunde la emoción, la intensidad o, la intensidad de las relaciones tóxicas, con el amor. Y si no hay eso, puede pensar (equivocadamente) que no hay amor.
Ahora, pensar que porque estás en una relación sana, hay amor y tú no lo identificas… OJO. Eso es una falacia.
Que una persona sea maravillosa, no significa que te puedas ni te tengas que amar románticamente a esa persona. Porque no, no ELEGIMOS a quien amamos. No es una decisión en el sentido «me conviene, pues, ale, elijo amarle». Ojo, que a veces pasamos de un absurdo (el amor todo lo puede) a otro de forma estúpida. Puedes «decidir» elegir al que te conviene entre los que te gustan. Lo que no puedes es decidir quién te gusta entre los que te convienen. Puedes «elegir» seguir amando a alguien a quien has querido a pesar de malas rachas, a pesar de la caída del enamoramiento… El amor no es solo el enamoramiento. Hay que cuidarlo. La mítica metáfora del jardín que hay que regar.
Y, mira, con la mítica metáfora del jardín, se me acaba de ocurrir. En un terrero, por muy buenas semillas que haya, si no riegas y cuidas ese terrero, las plantas se mueren. En ese sentido, ELIGES. Está la semilla, y oye, a veces, la planta se estropea un poco, pero la planta está ahí, y tú eliges regalar, cuidarla y revivirla.
Pero, si en el terreno no hay semilla, ya puedes voltear la tierra y regar lo que quieras, que no va a salir planta.
O sea, que a veces, una persona, por lo que sea, y por perfectísima que sea, no ea para ti. Y TIENES DERECHO A ELLO. Y NO PASA NADA CONTIGO. Y NO ES QUE TENGAS UNA IDEA EQUIVOCADA DEL AMOR NI NECESITAS DE CONSTRUIRTE NI NINGUNA OTRA MIERDA. No estás enamorada de esa persona ni lo vas a estar, ni tienes nada que elegir, ni que decidir ni nada. Punto. Puede ser. Pasa. Y tienes derecho a que te pase.
Cuál es tu caso… Sólo tú lo puedes descubrir. Aunque, parece que lo tienes bastante claro.