¡Hola chicas!
Es la primera vez que escribo, siempre os leo y hoy me he decidido a escribir esta historia sobre la «amistad» y una desafortunada invitación de boda.
Vamos a ponernos en situación, hace 8 años yo tenía otra pareja, y mis amistades eran los amigos de mi entonces pareja, y mis amigas eran las parejas de sus amigos, dos chicas concretamente.
Rompí con mi ex, un manipulador, vividor y gilipollas integral, una rotura traumática, violenta y que me costó mucho sufrimiento psicológico, en la cual tuve muy poco respaldo por parte de ellas.
Con estas supuestas amigas cada vez, estábamos más distanciadas, normal, seguimos caminos distintos.
Eso si, yo siempre seguí en contacto con ellas, cumpleaños, nacimientos, hijos, y de vez en cuando preguntar que tal sus vidas, cosa que ellas conmigo no.
Bien, llegamos a 2021 después de más de 5 años de silencio por su parte, de hacer ver que no me ve por la calle, y de ignorar mis mensajes, me despierto una mañana y me encuentro una invitación de boda por WhatsApp para ir, porque según me dice, no hablamos nunca, ¿pero estamos bien verdad? ¿Mi cara? ¡Un poema!!! Flipe mucho, y le respondí que me encantaba que pensara en mí para un día tan especial, que era muy bonito por su parte, pero que quizás antes de eso deberíamos quedar y tomar unas cervezas, ponernos al día y hablar un poco ¿No? Bien, pues se lo tomo mal, porque es que ella no tiene tiempo… La cerveza nunca llegó, pues yo tampoco fui a su boda.
¡Llega 2022, y con él, otra invitación de boda!!!! Claro, eran dos, ¿Recordáis? ¡Me llega un WhatsApp, un escrito «fantástico» donde me pone: hola! ¡Una cosita, te lo digo para que vayas guardando dinero, para 2024 me caso y estás invitada a la boda!!! Por si quieres venir, que yo quiero que estés, tú y tu pareja. Te lo digo con tiempo para que vayas ahorrando.
Mirar, con esta última aún he ido hablando más que con la otra, pero lo poco que hemos hablado es porque me abre WhatsApp para criticar a la otra, parecen quinceañeras, y no han crecido mentalmente, sino todo lo contrario.

¡Pero de hablar de vez en cuando temas que ni me van ni me vienen, a querer que vaya a su boda, con mi pareja, que hace 7 años conocieron en una cena y nunca más han visto, a encima con una invitación como si yo tuviera que pagar su bodorrio, vamos es que me quede muerta!!
Estuve a punto de responder: ¿te tengo que pagar yo el banquete o que?
¿Qué me invitas por el regalo o que?
¿¿Solo quieres mi dinero y el de mi pareja que no sabes ni la cara que tiene??
¡De verdad que me parece tan surrealista que me dio un ataque de risa que me moría!
Solo pude responder: me alegro por vosotros, enhorabuena…
Para 2023, cuando me llegue la invitación, responderé con un: no he podido ahorrar, ni si podre ahorrar para 2024, lo siento mucho…