Hace poco, escribía diciendo que temía un viaje que tenía con una amiga por los malos modos que tiene de vez en cuando. Íbamos a un festival y es un viaje que repetiría. Me lo he pasado muy bien en general, aunque sí que ha tenido sus cosillas que me han descolocado un poco, y quería comentarlas.
Para empezar, al principio se suponía que íbamos las dos para encontrarnos con otras dos allí. Y a medida que se acercaba la fecha fue metiéndose en grupos de gente que iba y aumentando ese número de gente más y más. Si quedo contigo o con un grupo reducido, no invites a todo Dios o dejes que 20 más se acoplen. Me parece desconsiderado con quiénes has hecho el plan. Sobre todo para mi, que soy introvertida, me sobrecargo fácilmente y es agotador estar a tope en charlas, sobre todo con gente que no conozco.
Y ella en vez de tenerlo en cuenta es super extrovertida, de esas que llaman la atención constantemente y se la suda, es muy intensa, se hace amiga hasta de una piedra en 10 minutos y si no puedes seguirle el ritmo, «problema tuyo». Encima tampoco te lo pone fácil. Yo intentaba meterme en las conversaciones, aportar cositas, pero era imposible. Enseguida me solapaba, interrumpía y volvía a ella. Tuvo la voz en el 90 por ciento de las veces en todos los grupitos que éramos. Es muy acaparadora, y aunque lo admiro en parte (ya quisiera yo tener esa facilidad con la gente), llega a ser agotador. No te deja tu espacio aunque lo intentes, y cuando te das cuenta han cambiado de tema o nadie te ha hecho caso. Te llegas a sentir ridícula y callas porque al final sabes que ella seguirá siendo el centro de atención. Que sea naturalmente o porque no para de buscarlo siendo tan exagerada e histriónica es otro tema.

Hubo una chica con la que hizo muy buenas migas. No me molesta, lo que sí me molestó es que echara muchísimo más tiempo con ella que conmigo. No es por ser celosa o acaparadora, pero que dejes de lado a tu amiga para estar únicamente con alguien que acabas de conocer está feo, no?
Tuve suerte de que una de mis otras amigas a las que vimos allí me salvó un poquito. Ella es más como yo, así que me entendió perfectamente. Me hizo compañía genuinamente, no me dejó tirada, no buscó a 20 más porque tampoco le gusta… Me sentí mucho mejor en su compañía que con mi otra amiga en apenas unos minutos.
Y ya luego en cositas más sutiles, cuando estábamos las dos en su coche apenas me preguntó que música me apetecía oir. Vale que conduzca ella, pero si vas con alguien, que menos que pedirle opinión al menos, no? Si hubiera sido yo, habría propuesto poner una canción cada una, y no me lo tendría ni que haber pedido. Es como que en todo yo fui muy con el «nosotras» en mente, sobre esfrozándome y adaptándome en situaciones que no me gustaban del todo, «sacrificándome» un poquito por el bien común; y ella mientras en plan: «yo», «yo» y luego «yo» también y que le den un poquito al resto.
No le dije nada sobre nada de esto porque en esos momentos, la prioridad era disfrutar del viaje y pasárselo lo mejor posible. No iba a dejar que se estropeara con dramas. Pero una vez acabado, sigo pensando que no se ha portado como debería. Además, yo no tendría que estar recordándole a estas alturas como no ser una desconsiderada, que al final son cositas super básicas y tenemos ya ambas casi 30 años.
No me arrepiento de haber ido. Era algo que tenía muchas ganas de hacer, y mis otras amigas me han ayudado muchísimo más de lo que creen. Pero con esta dudo que vaya más.