Buenas chicas.
Quería comentaros la situación que tengo con una antigua amistad.
Esta amistad empezó en el instituto. Fuimos mejores amigas al poco tiempo e hicimos un grupito de gente. Por tonterías el grupo se disolvió y cada una tiramos para un lado. Aunque yo seguía manteniendo el contacto con ella, ella prefirió dejar de hablarme. Sin explicación ni motivos.
Yo me mudé y un día me habló por Whatsapp. El grupo aquel que hizo ella por su cuenta, la dejó tirada de manera rastrera. Yo Me alegré de que volviésemos a hablar pero al poco tiempo, volvió a desaparecer. Aparecía y desaparecía como el Guadiana. Y no hablo de días. Hablo de meses o incluso un año. Siempre volvía hablándome como si nada y la verdad es que me empezó a tocar la moral.
Aunque vivíamos a muchísimas horas de distancia, por mi parte siempre me moví para volver a verla. Cosa que ella solo hizo una vez y porque estaba aburrida de su casa.
Por mi lado yo terminé mis estudios, empecé a trabajar, a conocer gente nueva y a ahorrar para independizarme. Me fui a vivir al extranjero y aquello me ayudó a abrir las miras, a experimentar nuevas culturas, idiomas… Me saqué el C1 en inglés también por aquel entonces ya que las personas con las que me junté me ayudaron mucho a la hora de practicarlo. Fueron tiempos duros de poco dinero y bastante incertidumbre pero pude salir adelante.
Ella seguía en casa de su madre sin planes de nada. Así, durante años.
Entonces volví a España y estuve viviendo en varias ciudades. Experimenté lo bonito de nuestra cultura, parajes que no me imaginaba ni que tuviéramos, personas increíbles, nuevos proyectos, un nuevo trabajo excitante..
Durante todo ese tiempo, a veces hablaba con mi amiga. Unas veces me respondía, otras no. Entonces comencé a entender que solo me hablaba cuando se aburría o no tenía a nadie más a quien comerle la oreja. Aquello me distanció un poco pero lo que terminó por romper mi amistad fue lo siguiente.
Después de una década de aquí para allá, volví a mi ciudad natal. Yo trabajaba con un horario partido muy jodido y además estudiaba. Pude alquilar un pisillo bastante mono pero que necesitaba una manita de pintura, unos muebles más modernos… y al hablarlo con el casero no se opuso. Así que al mismo tiempo que atendía mis obligaciones, entre turno y turno y al volver por la noche iba avanzando con el piso. La vida no me daba para más pero aún así estaba muy contenta.
Entonces cuando llegó la hora de pedir los muebles y montarlos, se me ocurrió que como mi amiga venía de vez en cuando a mi casa para escapar de su madre (ojo, que teníamos ya ahí 27), a comer o a sencillamente tirarse a la bartola en el sofá, le parecería bien echarme una manita montando los muebles. Imaginaba que me diría que sí pues yo siempre estuve allí para ella en todas y cada una de las situaciones. Siempre.
Pues cual fue mi sorpresa que no: «Es que estoy estudiando» dijo. Me quedé fría. Yo también. Y trabajando. Y no por ello la dejé tirada. Siempre le hacía un hueco en mi vida. No pude dar crédito. Después de todo… me di cuenta de que aquella amistad era solo unilateral. Yo daba, daba y daba pero jamás recibía. Darme cuenta me dolió mucho así que por primera vez, la que decidió no volver a responder fui yo.
Ella tampoco hizo nada por hablar. Así ha sido durante cinco años. Cuando la veía por la calle me ignoraba así que decidí hacer lo mismo. Con el tiempo dejé de pensar en ella. De hecho me sentía aliviada. Aunque me sentía utilizada y también una enorme injusticia pero como he dicho, el tiempo todo lo cura.
Hasta este año. Nos vimos por la calle y me pidió el teléfono. Yo se lo di. La verdad es que no pensé mucho en ello porque yo iba con mucha prisa por llegar al curro. Al rato me habló y dejé ahí el mensaje porque no era una prioridad. Pero no lo pensé con rabia, odio o lo que fuese. Es que realmente ya estaba fuera de mi vida.
Durante estos meses hemos quedado un par de veces. Me dijo que seguía viviendo con la madre, que no trabajaba y que por fin terminó los estudios (nada había cambiado para ella). Al poco tiempo de nuestro reencuentro, encontró trabajo de lo suyo. Me alegré. Entonces empezó a quejarse del trabajo (funcionaria) y de tener que vivir fuera. De que las cosas eran caras. Del alquiler. De que no quería dejarse la mitad del sueldo en ello.
Yo estaba trabajando más de 8h a veces en semanas de 10 días consecutivos, festivos, fines de semana en un trabajo muy físico y demandante… así que no podía evitar pensar que… era patético. Que ella había vivido en una burbuja que a mi me resultaba ajena.
Eso sí, al poquísimo tiempo no dudó en pedirme un favor al cual le dije que ya vería porque me parecía muy fuerte.
Ahora viene la actualidad: solo me habla para decirme que no hace nada y sobre el tiempo. «Por la mañana hace calor y por la noche hace frío» me dice. Una y otra y otra y otra vez. No os podéis hacer una idea. Cuando le he intentado sacar algún tema de conversación, no responde. Tampoco sé exactamente en lo que trabaja pero quiere saber TODO TODO Y TODO de mi vida (no os hacéis una idea del nivel tóxico de cotilleo que maneja), cosa a la que yo me opongo porque para mi, ya no es mi amiga en absoluto.
Así que al ver que todo sigue igual que siempre, empecé a espaciar más y más mis respuestas. Especialmente cuando le respondía, luego le preguntaba qué tal ella y pasaba de decir nada.
Para mi esto no tiene sentido ninguno. Como he dicho antes, no es mi amiga. Es menos que una conocida. No tengo interés especial en seguir esta memez porque por mi parte corté la relación hace seis años y no pretendía «retomar la amistad». Quizás una charla cada X tiempo para ponernos al día, pero como no responde, esto no tiene sentido ninguno.
Entonces aquí viene mi planteamiento, ¿debería borrarla y ya está? ¿Bloquearla? ¿Despedirme antes= No me interesa en absoluto como maneja su vida, no tenemos nada en común y las pocas veces que nos hemos visto solo habla del pasado que compartimos cuando éramos CRÍAS (cosa que a mi me aburre). No tiene proyectos, no tiene iniciativa. Solo quiere volver a casa con su madre. Yo quiero seguir viajando, trabajando duro, cuidando de los míos y conociéndome a mi misma a través de nuevos hobbies, pasiones…
Me decepcionó muchas veces en el pasado y lo sigue haciendo. Durante lo peor de mi vida, no estuvo ahí.
No sé, chicas. Esta mujer me da MUCHÍSIMA pereza. Os lo juro. No saco nada de esta pantomima. Además el duelo lo hice hace muchos años. Es una extraña para mi.
Un saludito.