** Relato **
Sé que está mal visto, pero hay personas que somos así. Sí, soy infiel por naturaleza y busco mil formas para que no se sepa que lo soy. Y he creado una amistad para esconder mi aventura.
Hace un año conocí por una aplicación de citas a un hombre genial, Jonatan. Divertido, guapo, con gustos comunes… Y casado, al igual que yo. Estuvimos hablando un tiempo por la aplicación. Luego nos dimos los teléfonos y empezamos a escribirnos. Después empezaron las llamadas y videollamadas, que fueron subiendo de tono poco a poco.
Ya había hecho esto anteriormente, pero solo había quedado en un contacto online desde que me casé. Pero ese contacto online, acabó al mes en una quedada a medio camino entre su casa y la mía. La cita fue perfecta, nos reímos, hablamos de todo y acabamos en un hotel. Desde esa primera cita, empezamos a quedar cada vez que podíamos.
Pero al final tenemos parejas oficiales y quedar era bastante difícil. No podíamos vernos en lugares cercanos a nuestras casa o trabajos por el peligro de que nos viesen. Las citas empezaron a ser difíciles a causa de horarios y obligaciones. A si que tuve una idea.
Su mujer va a clases de yoga a un centro cercano a mi trabajo. Me apunté a su clase. Al principio solo nos saludábamos cortésmente antes y después de yoga. Pero poco a poco, en el vestuario, empecé a hablar con ella. Y esas conversaciones acabaron en un café, luego en otro y en quedadas esporádicas de “las chicas de yoga”. Nos estábamos haciendo amigas. Mientras, seguía quedando con Jonatan.
Un día le dije de quedar en plan parejas, me dijo que encantada, que hablaría con su marido para ver cuándo quedábamos. Jonatan me tildó de loca, que qué hacía haciéndome amiga de su mujer y organizando una cita doble. Pero era perfecto: si nos hacíamos amigos y me veía alguien con él sin querer, podríamos decir que nos habíamos encontrado y nos quedamos hablando.
La cita de parejas fue genial y ésta siguió a otras. Incluso Jonatan empezó a quedar de vez en cuando en solitario con mi marido para ir a tomar algo por ahí. Creé una amistad y esta amistad, nos facilitó a Jonatan y a mi poder vernos.
Después de conseguir esta cercanía, podemos dar escusas si nos ven en algún momento juntos. Como que nos hemos encontrado, que hemos quedado para comprar un regalo de cumpleaños, etc. Tenemos mucho cuidado con nuestras aventuras, pero la amistad ha facilitado el quedar.
Seguimos con nuestro secreto, sigo yendo a clases de yoga con Carla y nadie sabe sobre nuestra aventura. Y seguirá así hasta que terminemos.