A mí me costó muchísimo. No me gustaba ningún nombre de niño. El nombre de mi hija lo tenía claro desde años atrás (no exagero), lo guarde para ella durante años y ya tenía un vínculo con el nombre. Cuando me quedé embarazada del segundo tenía otro nombre de niña muy especial preparado… Cuando me dijeron que era niño me dieron un sofocon, en gran parte por el nombre. No me gustaba ninguno, ninguno me parecía especial. Durante el embarazo cambie de opinión 3 veces, hasta quedarme con el definitivo. Hasta bien avanzado el embarazo yo seguía esperando encontrar un nombre que fuera igual de especial para mí que el de mi hija, lo que es absurdo porque, como he dicho, guarde el de ella durante años. Finalmente, cuando me di cuenta que esto no era posible, tomé una decisión más analítica. Reduje la lista de posibles a los que más me gustaban (o los que no me parecían horribles, más bien) y elimine sin miramientos aquellos que quedaban mal con el apellido, los que estaban de moda, los que eran largos, que eran raros, que conocíamos a alguien llamado así… Finalmente tuvimos 2 o 3 finalistas, y un dia me levante y dije este 👉. En el momento en que lo eliges y pasa a ser el de tu hijo, le coges cariño. Es más, ahora a veces no sé por qué dudé tanto, si era obvio que era este, mi hijo tiene cara de llamarse así ☺ La cosa es que sinceramente digo que sigue sin gustarme ningún nombre de niño. Me gusta el de mi hijo porque es suyo, pero me alegro infinito de no haber tenido que elegir más nombres. En definitiva, sin nombre no se va a quedar. Yo se que es una decisión difícil que pesa mucho. Si ya estás saturada vuelve al origen. Olvídate de todo lo que hayas decidido hasta ahora y comienza la búsqueda como si nunca lo hubieras hecho. Dale una oportunidad a todos de nuevo, decide qué prioridades tienes y ve descartando sin contemplaciones. En algún momento te darás cuenta de que era ese.