No os ha pasado, sobre todo en la adolescencia, que cuando os gusta un chico y este lo sabe ¿lo ve como una losa? Hostia, le gusto a la gorda de la clase, qué putadón.
Pues aquí estoy yo, con 28 años, enamorandome a lo tonto porque, por primera vez, me gusta un tío, y le gusta que me guste. Y además parece ser recíproco.
Y me siento como debían de sentirse mis amigas, cuando con 15 años tonteaban con un tío.
Porque sí, novio he tenido, pero no viví ese tipo de enamoramiento con él. Era una relación a distancia en la que la emoción por verle (cada tres meses), a la semana se convertia en dolor. Y eso ahora no me pasa. Ahora me despido y me pongo nerviosa pensando cuando volveré a verle. Y nos escribimos y tonteamos como niños. Sabiendo que en algún momento pasará algo.
O no, pero esto nos lo quedamos.
Esto me lo quedo.