Esto no es una consulta, ni una anécdota.
Es una reflexión.
Quería contaros cómo me descubro a mí misma cada día haciendo cosas que he visto hacer en mi casa de toda la vida. Cosas con las que no estoy de acuerdo.
Os pongo un ejemplo.
Mi marido tiene que ir a trabajar. Yo le pregunto: ¿Has cogido el bocadillo? ¿Tienes el uniforme planchado? (trae aquí que te lo plancho) Llévate una chaqueta que luego hará frío…. cosas del estilo. Él nunca me pidió nada de eso, es más, él lo hace sin que yo se lo pregunte o se lo ofrezca, ni siquiera espera que se lo pregunte. Pero yo lo hago. Sin embargo, él nunca me pregunta a mi ese tipo de cosas, y no quiere decir que no se preocupe por mí. Sin embargo sí que me dice cosas como: ¿Rellenaste el papel de (…) ? ¿llamaste a (.X cosa del trabajo.) ?
Es como si yo me preocupase de los temas de la casa y él de las cosas más intelectuales. Y no por nada, simplemente porque nos educaron así.
Yo siempre he sido muy autosuficiente en temas de papeleos así como él lo ha sido en temas domésticos, y seguimos haciéndonos cada día ese tipo de preguntas.
Solo espero que nos vayamos quitando esa manía, y el día que tengamos hijos no mamen de esa cultura machista.
Un abrazo amigas.