Ayer volvió a pasar. Había preparado la cena y pensé que por ser el partido de España la veríamos juntos mientras cenábamos o algo.
Pues no.
Él se plantó delante de la tele una hora antes y yo acabé cenando sola en la cocina porque decía que así no se perdía nada del partido. Cuando terminó ya eran casi las doce y entonces sí, vino a preguntarme qué tal el día.
No me enfadé por el fútbol, porque entiendo que un Mundial no es todos los días. Lo que me molestó fue darme cuenta de que yo ya daba por hecho que iba a cenar sola y que a él le parecía lo más normal del mundo. Porque ya van cuatro partidos así…
Se lo comenté y me dijo que exageraba, que era solo un partido.
¿Soy la única a la que le fastidian estas cosas o en vuestras casas también pasa?