Todo es de color de rosa, o eso piensas. Todo tu mundo brilla desde que esa persona te alegró la vida desde que aterrizó en ella.
Pues mi vida era así, maravillosa, llena de purpurina ortera y vomitando arco iris a más no poder.
Pero, ¿sabéis ese dicho de «la curiosidad mató al gato»? Pues efectivamente, lo aplastó y espachurró a más no poder.
Ese momento en el que estás mega-hiper-super feliz de la vida con ese chic@, que después de haber echado el polvo del siglo, que te diga que eres importante para él, lo mejor que le ha pasado en su vida, que te mete en su casa, con su familia, pero eso si, no sois pareja oficial. Pero tú, aún así eres la chica más feliz del momento. Ese maravilloso momento.
Ese mundo color de rosa de vuelve gris oscuro, gris caca, cuando sin querer, juro que sin querer, inconscientemente, mirar su móvil para mirar la hora y te metes en esa aplicación maravillosa llamada WhatsApp, y ves que le escribe a otra chica, pero no sólo por el hecho de de hablar con ella te pones alerta, no. Si no por como hablan, modo guarrón on. Si de esa manera «lamiría todo tu cuerpo y no me cansaría jamás de hacerlo» Cuando lees algo así sabes que algo ha cambiado dentro de ti, de la manera depensar, todo..
¿Y ahora qué?
¿Se lo dices?
¿Le dices que has mirado tu móvil como una loca del coño?
¿O te amargas la existencia?
No en serio, ¿que cojones haces?
Por una parte piensas, «por supuesto que se lo digo, hombre que si se lo digo» y por otra parte ese Pepito grillo de tu cabeza te dice «eso te pasa por mirar donde no tienes que mirar gilipollas».
Y te quedas ahí, entre la espada y la pared, llorando como una puta magdalena, porque por una parte no lo quieres dejar ir, no puedes por dentro, porque lo quieres demasiado, pero por otra parte le estamparía el móvil en la cara.
¿Y que hago? esa es la gran pregunta….