Es la primera vez que escribo. Necesito desahogarme y opiniones externas sobre lo que me está pasando, pues a los míos ya les tengo fritos y, sinceramente, no saben qué decirme. Tal vez vosotras tampoco, pero la esperanza es lo último que se pierde.
Hace más de 1 año que tengo una «amiga» lo pongo entre comillas porque no sé si calificarla com tal, que me ha llevado por el camino de la amargura en el sentido de comerme la cabeza por ella y por nuestra amistad. Todo empezó muy rápido, en principio era mi profesora de canto, muy estricta pero muy buena en lo suyo, me enseñó muchísimo y gracias a ella he mejorado muchísimo mi voz, he crecido muchísimo y siempre le estaré agradecida. Desde el principio noté que conectamos una barbaridad (o eso creía), cada vez hablábamos más fuera de las clases, nos enviábamos audios (hablábamos mucho de trabajo, eso sí), pero yo notaba reciprocidad. Nos empezamos a mandar fotos de memes, chorradas del día a día…, bueno, total, que me enamoré de ella (no soy lesbiana, pero pasó). Ambas tenemos pareja y ambas estamos perfectamente en nuestras relaciones, pero el caso es que me atrae. He enterrado esto en lo más profundo de mi mente, no se lo he contado a nadie, ni a mi mejor amiga, aunque creo que lo sospecha. No sé si Olga (nombre ficticio) se habrá dado cuenta, soy buena disimulando, así que imagino que no. Bueno, el caso es que he intentado verla como lo que es, mi profe y mi «amiga» (conozco a su marido y es encantador, me llevo bien con él también).

El tema es que nunca he llegado a sentirme segura en nuestro vínculo. Pese a hablar mucho, siempre he tenido la sensación que si dejo de tirar, en cualquier momento esto se acaba. Y lo cierto es que me entristece. La quiero en mi vida, quiero su amistad, puedo encajar que jamás pasará nada entre nosotras, así debe ser, pero me entristece enormemente perder la oportunidad de que seamos amigas. He intentado ver esto de forma objetiva: ella se ha portado como una gran amiga en momentos en los que yo he estado muy jodida (murió mi padre a los pocos meses de conocerla), me ha abierto las puertas de su casa, ha dejado que duerma con ella recostada en su pecho llorando, ha aguantado mis desgracias durante horas por teléfono, nos hemos reído hasta casi mearnos encima…, en general hay momentos que pienso joder, si parece que nos conocemos de toda la vida. Pero como os digo…, hay algo que me hace estar inquieta.
Ella nunca me cuenta sus movidas (a excepción de algún percance puntual), es muy autosuficiente, a veces parece que oculta algo, es muy misteriosa. Siempre que hemos quedado ha sido porque lo he propuesto yo, aunque ella no ha opuesto nada de resistencia, al contrario. ¿Lo malo? Siempre se trae a su marido. Un día le dije que quería que quedásemos a solas y me dijo ‘pues va a ser que no podrá ser’ (no recuerdo palabras exactas, fue algo así) y me dejó chafada. Olga es muy reservada, muy callada, siempre que quedamos hablo más con su marido que con ella (y ojo, que me cae genial). Entonces tengo la sensación de no tener intimidad con ella más allá del whatsapp y me pongo un poco de los nervios. Me entristece pensar que la vez que cumplió mis expectativas de amistad fue cuando yo estuve en la mierda, ahí me llamaba todos los días, me venía a ver, me sacaba de casa…, en fin, un encanto de persona. Pero es como si, tras esa fase horrible de mi vida, todo hubiese vuelto a su cauce.
Por si fuera poco, es una persona con mucho carisma en su trabajo, tiene muchos contactos y me he dado cuenta como con otras alumnas de canto se lleva fenomenal. Con una vi como se whatsappeaba y se mandaban corazones. Me pregunté si todas para ella somos lo mismo, o ha encajado mejor con otra y a mí me tiene en el banquillo de la amistad.
Os estaréis preguntando si he hablado con ella. Sí, he hecho intentos. Un día le dejé caer que me preocupaba su falta de implicación, que si realmente le apetecía quedar. Sólo me dijo que no dijera tonterías y que cuándo nos íbamos de cena, que pusiera fecha. He hecho algunos intentos más de hablar con ella y ha sido cortante. Lo cierto es que de un tiempo a esta parte me he distanciado un poco, he hecho un pseudo contacto cero (digo pseudo porque sigo asistiendo a clase) y, para mi sorpresa, más o menos cada 2-3 semanas me contacta y me pregunta cómo estoy. Lo cierto es que si yo no le doy conversación, la cosa se queda ahí, le contesto que genial y ya no seguimos hablando. A veces intento darle algo de conversación pero me deja en visto. Las conversaciones largas llenas de memes y tonterías de antes, pensándolo en frío, creo que se debían a que yo estiraba el chicle muchísimo, a que yo le iba detrás.
Pregunta del millón: ¿qué siente? ¿Qué quiere? ¿Es así y punto? ¿Si yo paso de ella esto se muere? ¿Debería dejar fluir? Estoy llena de dudas y esto me martiriza muchísimo. Tanta imprevisibilidad me vuelve loca, a la vez que me engancha. Es horrible. ¿Qué puedo hacer?
Muchas gracias por leerme y disculpad el tocho.