Bueno antes que todo decir que adoro weloversize y que estáis haciendo un trabajo maravilloso por cambiar la sociedad.
Os voy a contar una de mis múltiples historias de cualquier sábado noche.
Tenía de aquellas 24 añitos (ahora casi en los 32) y me fui a visitar a una amiga a Madrid.
¡Uooooo Madrid la capital! ¡La vamos a quemar decíamos!
Y vaya que lo hicimos.
Fue una semana intensa saliendo de fiesta todos los días y bebiendo alcohol como sino hubiese un mañana, aunque nos ardiese el esófago de aquel veneno ¡HABÍA QUE DARLO TODO JODER!
La noche anterior todas mis amigas habían pillado cacho y yo esa noche no iba a ser menos que tenía el chichi pidiendo guerra.
Para la ocasión nos vestimos de cabareteras mamarrachas todo cortesía de los chinos con nuestro collar de perlas y guantes incluidos.
Fuimos a un local cerca de donde vivía mi amiga y allí que puse mi «maromolicalizador» modo on para ver que pescaba.
En cuanto entre vi a un chico alto y con la espalda enorme …madre mía…Dios solo sabe lo loca que me vuelve una espalda grande y unos buenos molleros.
Allá que fui con mis 6272882933 copas encima a hablarle y el chico parecía interesado en mí porque no paraba de darme charleta.
Llego un momento en que mis amigas querían cambiar de local y una de ellas muy comedida me toca el hombro y me dice » mira que nos vamos», en ese momento giré mi cabeza como la niña del exorcista y le chillo «¡YO DE AQUÍ NO ME MUEVO QUE HOY FOLLO JODER! «, evidentemente el chico lo escucho a la perfección y empezó a reírse, creo que pude vislumbrar una risa hasta nerviosa jaja
Mis amigas se fueron acojonadas por mi reacción diabólica y allí que me quede con el chico.
Al rato ya estábamos comiéndonos el boquino como dos osos hormigueros y el calentón iba «in crescendo» cual ópera de Mozart.
Así que después de un rato de magreo y con un pedo como un piano decido lllevarmelo a casa de mi amiga.
He de puntualizar que mi amiga vivía con 8 chicas más y nos tenía a 4 personas de invitados incluida mi hermana pequeña (2 años de diferencia).
Allá que voy, más salida que el pico de una plancha a casa de mi amiga dispuesta a cabalgar como sino hubiese un mañana.
Había pensado dentro de mi cogorzón que el mejor sitio para tirarmelo en una casa llena era el salón.
Entramos en la casa de la mano cual pareja de hecho directos al salón y cuando enciendo las luces allí está mi hermana en el sofá cuasi desnuda mientras un desconocido se daba un festín en su entreteto.
Mi reacción no fue otra que poner más en evidencia a mi hermana, agarrar a mi maromo de la mano, meterlo en el salón y chillarle «¡mira esa que ves ahí espatarrada es mi hermana!», pobre de ella que empezó a gritarme y a maldecirme mientras se intentaba tapar y que me fuera de allí.
Mierda, me jodieron el picadero… ¿donde nos metemos ahora?
Ideaza de borracha…¡LA COCINA!
¿Hola?¿Hay alguien al volante? Eran las 9 de la mañana y a las 10 empezaba la vida en esa casa de buena fe.
Allá que fui como una perra en celo, pinché al muchacho en una silla de la cocina y me monte encima de él cual amazona cabalgando salvajemente.
Le empecé a desnudar cuando el tipo me suelta ….. bueno yo soy más joven de lo que aparento…. en realidad tengo 19 años y soy virgen.
Mi cara UN PUTO POEMA.
Pero ya no había vuelta atrás estaba como un tren exprés dispuesta a partir así que le dije que daba igual que yo le enseñaba sobre artes amatorias cual profesional.
Le quitó los calzoncillos y me pongo a darle al manubrio cual zambomba en Navidad y me percato de que el muchacho no para de poner muecas raras pero la criatura ni se queja.
¿Recordáis que os dije que iba disfrazada de cabaretera?
Pues allí me veis, cabalgándole desnuda con mi pluma en la cabeza, mi collar de perlas y MIS GUANTES.
Exacto, ahí estaba yo martirizando a la criatura con una HAND JOB con papel de lija.
Cuando me di cuenta no pude parar de reír y por cortesía al pobre muchacho me lo follé en condiciones encima de aquella incomoda silla para que su primera vez no fuera del todo traumatizante.
Justo cuando acabamos escucho a mi hermana llamar a la puerta de La cocina chillándome que tiene un resacón del 15 y que necesita un vaso de agua y ahí que voy yo muy digna desnuda, me tapo la frontada con la chaqueta del chaval, abro la puerta y le ofrezco su vaso de agua, lo que viene a continuación es otro de los muchos traumas que le he regalado a mi hermana que fue darme la vuelta con mucho arte y mostrarle mi culo desnudo a lo modelo de Rubens.
Le ofrecí su chaqueta al chico y que se vistiera porque se tenía que ir que la gente de esa casa tenía que desayunar y hacer sus cositas de gente de bien (pobre la que se sentara en esa silla mancillada a desayunar).
Y así acabo una noche de las muchas que serán épicas en mi vida y por seguro que también para aquel pobre chico que asalte en la discoteca y no creo que su idea de perder la virginidad fuese tan pintoresca.
Gracias por leer mi historia y si os ha gustado, os ofreceré más, ya que podría escribir un libro con todas ellas.
Firmado,
«La dehgrasiah»