Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Llevo años con este tema en la cabeza, pero últimamente me abordan pensamientos sobre maternidad cada vez más. Tengo 35 años, a puntito de los 36. Tengo pareja estable, y él sí quiere tener hijos. A veces habla del tema, pero conoce mis dudas y respeta mi decisión. Tiene 37, pero siento que no es algo por lo que tenga prisa tampoco. Entonces…pffff…no salgo de dudas.
De adolescente siempre había dicho que quería tener hijos, era lo que tocaba llegado el momento claro estaba. Recuerdo fantasear con mis amigas sobre a qué edad tendríamos hijos. Por supuesto, era algo para hacer en la veintena, a partir de los 30 eras ya una vieja, y de ser así las criaturas tendrían padres carcamales.
Como cambia el cuento según te haces mayor. La cuestión es que tengo la edad que tengo, y soy consciente de que la biología tiene un tiempo limitado si quiero ser madre (si es que todavía puedo, que no lo sé, claro).
Pero yo todavía me siento una adolescente, siento que no estoy preparada para cuidar de otra persona, con lo que me ha costado conseguir cuidar de mí misma. Ahora mismo tengo una vida de lo más común, mi trabajo, mi piso de alquiler, mi círculo de amistades, mi ocio, mis viajes cuando el dinero da para ello…entonces, ¿Cuándo es el momento? ¿Cómo saber si quieres ser madre? Cuando paso el día con amigas y sus bebés y me cuentan cosas sobre la maternidad, no tengo claro estar dispuesta a sacrificar todo lo que veo que ellas sacrifican. El sueño, el dinero, el tiempo libre, la energía. Y por otra parte, pienso que tener hijos tiene que ser una de las sensaciones más bonitas de esta tierra. No sé si quiero quedarme sin vivir esa experiencia. Y así, en ese bucle llevo los últimos tres años. Y el tiempo no se detiene, con lo cual, siento que tengo que decidirme próximamente si quiero intentarlo, ¿no? No puedo, ni debería retrasar una decisión como esta mucho más.
¿Y si los tengo y me arrepiento? ¿Y si no los tengo y me arrepiento? Os diría que la siento a día de hoy una de las decisiones más difíciles que hay que tomar. Siento que mi vida cambiaría para siempre, que es algo precioso lo que está por venir pero también algo tan duro que viendo y sabiendo lo que mi entorno me cuenta sobre la maternidad, ¿por qué voluntariamente voy a decidir pasar por ello? ¿De verdad merece tanto la pena? SOCORRO.
Me gustaría saber opiniones, sobre todo aquellas más allá de que es algo bonito pero muy duro. Eso ya lo sé. No lo he vivido, claro está, pero la teoría la tenemos. ¿Habéis sentido la llamada de la maternidad? ¿Lo teníais claro desde siempre? ¿Qué os ha ayudado a decidir? Gracias <3