Chicas… Lo estoy pasando realmente mal y lo peor de todo es que no me lo he visto venir.
Soy enfermera y me vine a vivir a Madrid cuando empezó la pandemia, me llamaron para ofrecerme curro, me hice las maletas y ale, a vivir una de las peores épocas del planeta en la capital.
Al piso me fui con otra chica que también es enfermera y… bueno, no sé… La convivencia era simplemente perfecta. Estábamos ahí la una para la otra fuera la hora que fuera, hacíamos yoga juntas, cada vez que una tenía un ataque de ansiedad ahí estaba la otra, nos llenábamos de detalles, del estilo: pues dejar el desayuno hecho a la que otra madruga con una notita o esperar a la otra con la mesa puesta por la noche y una botella de vino blanco abierta.
Las dos somos heterosexuales, vamos, como que ella tiene novio. Pero… Uf, es que no sé ni cómo escribir esto. Se fue hace dos días de vuelta a su ciudad porque aquí la mandaron al Isabel Zendal y se negó en rotundo, así que en cuanto ha podido hacer el papeleo vario pues se ha ido.
Y yo… Me siento sola y la echo de menos.

Le escribo a todas horas y ella me contesta a todas horas, me dice que me echa de menos cada hora que pasa y… no sé, si leéis nuestra conversación es que no parecemos dos compañeras de piso o de profesión, parecemos… pues eso, algo más.
El caso es que me ha dicho que ahora mismo las enfermeras pues podemos ir a trabajar a donde nos dé la gana, que en su hospital buscan gente, que eche el CV y me vaya a vivir con ella, que allí ella tiene piso propio y no tendría ni que pagar alquiler y claro… Como sabréis no es una situación fácil.
Ya por fin me estoy permitiendo asumir que lo que siento por ella no es normal, así que a dónde me voy a su ciudad, en la cual vive su novio?! Es que… Uf, por un lado lo estoy deseando porque la echo de menos y sé que con ella seré feliz, aunque sea como amigas, pero luego pienso que al final es pan para hoy y hambre para mañana.
Quién mandaría a nadie a construir ese hospital de los cojones, de verdad.
Ayudadme a aclarar esta cabecita loca, porfi