Os escribo porque últimamente le estoy dando muchísimas vueltas a la cabeza, creo que estoy empezando a ver una faceta de mi novio que desconocía, y la verdad no me está gustando nada…
Para poneros en antecedentes, nos conocimos en el extranjero, ambos nos habíamos ido allí a trabajar, él llevaba varios años allí cuando yo llegué. Me contó que intentó trabajar en España de los suyo (es arquitecto) pero que tras un año de no encontrar nada de nada, hizo las maletas y se piró. A el le apasiona su carrera, y recuerdo que fue precisamente algo que me encantó de él, que se hubiera buscado la vida por su cuenta.
El caso es que después de 4 años decidimos volvernos aquí, y lo que antes me parecía seguridad y saber sacarse las castañas del fuego, ahora me arece arrogancia, soberbia y victimismo.
Poco a poco he ido conociendo a amigos suyos de la carrera, algunos se quedaron en España, otros se fueron un par de añitos fuera y volvieron y están bien. El caso, es que de todos habla fatal, “que si como arquitectos no valen una mierda, que son unos mediocres, que si les va bien será por enchufes, que suerte tienen sin merecerla…”cuando él pobrecito, con lo bueno que es, tuvo que emigrar.
Un día soltó la frase, literal “ A mí España me echó cuando terminé la carrera” y se quejó que en su búsqueda de un año al terminar la carrera lo único que había encontrado eran becas y trabajos mal pagados. Yo le pregunté que qué esperaba, sin tener experiencia y recién salido de la uni (es triste, sí, pero por ahí creo que nos ha tocado pasar a toda una generación). Pero él se lo toma como una gran afrenta personal, con lo que él vale como arquitecto….
Aquí me dijo que su ilusión era montar un estudio por su cuenta. Va rascando algún cliente, lo cual me parece digno de admiración, pero no para de quejarse de que le dan mucho por saco. Vamos, que lo del cliente tiene la razón no va con él. Además, muchos ya le han rechazado por ser demasiado caro o porque no termina de hacer el diseño que ellos quieren, pero él dice que así es cómo lo hace un estudio, que él no va a cobrar menos, que el cliente es tonto y no sabe aconsejar…
Me estoy dando cuenta de que tiene el ego super subido, no digo que no sea bueno en su trabajo, pero dudo que sea el mejor arquitecto del mundo y pueda ir con exigencias cuando en un año ha tenido 4 trabajillos pequeños y su lugar de trabajo es el salón de su madre.

Además, esto está afectando a la relación porque cada vez está más insoportable y quejica, y resentido con sus colegas, además hasta que él no se estabilice no podemos irnos a vivir juntos. Pero no acepta ni una crítica, sugerencia o comentario de su trabajo, se pone super a la defensiva.
No sé que hacer, de verdad, no sé si éste es su verdadero yo, pero desde luego es una versión de él que no me gusta nada….