Una de mis mejores amigas estaba pasando por un mal momento a todos los niveles, tanto profesional como personal. Me ofrecí a que se quedara en mi casa unos días (que se han convertido en dos meses ya) y a echarle una mano con los niños, ya que su marido acababa de abandonarla y debido a su bajo rendimiento en el trabajo, por no poder afrontar la situación, su jefe la despidió.
Sabía que me iba a complicar la existencia, pero también tenía claro que las amigas están para esto. Lo que no me imaginé es que ella fuera a encontrar en mí su única válvula y vía de escape y que se dejara caer en una esquina, pensando que yo me encargaría de todo.
Está cada vez más ida, y yo he tenido que adaptar mi vida a la de sus hijos, me encargo de cocinar para todos, de llevar a los niños al colegio, de lavar la inmensa cantidad de ropa, hacer la compra… y ella cada vez está peor.
Ya no sé qué hacer, porque aparte de que echo de menos mi vida anterior y mi libertad, yo no me imaginé que caería tantísima responsabilidad sobre mí. Si todo esto sirviera para que ella estuviera bien, amén. Pero es que todo va peor y no sé cómo hacerle ver que así no podemos continuar sin hundirla aún más.
