Vengo con un rollo, aviso.
A los 18 años me fui a estudiar lejos de mi ciudad natal, pero al acabar la carrera volví a casa de mis padres porque encontré un trabajo cerca. Mi idea era ahorrar para comprarme un piso y ya han pasado muchos años de ese momento, ahora he ahorrado lo suficiente para ello pero, como a pesar de tener pareja no tenemos planeado vivir juntos, por ahora no quiero independizarme porque mis padres se han hecho mayores y necesitan muchos cuidados, sobre todo mi madre, que padece una enfermedad degenerativa.
Mi hermana, por otro lado, tampoco estudió en nuestra ciudad natal, pero ella encontró pareja donde cursó la carrera, han tenido dos hijos y tienen establecida su vida ahí. A pesar de que entiendo su situación y de que siempre que puede viene a visitarnos, mis padres tienen claro que la casa familiar me la quieren dejar a mí porque soy yo la que estoy a diario con ellos, la que los cuido, la que los llevo al médico y la que estoy cuando más lo necesitan. Yo veo normal que me dejen la casa en la que vivo, ya que todo lo demás lo quieren repartir entre las dos.
Hace poco, un día que vino mi hermana con mis sobrinos a visitarnos, mis padres decidieron explicarle lo que habían pensado hacer con la herencia para que cuando ya no estén no tenga una sorpresa desagradable y no me pida explicaciones a mí. Pensábamos que lo entendería, que ella también lo vería justo, ya que muchas veces me ha agradecido que cuide tan bien de nuestros padres y ha manifestado la suerte que tiene de tenerme ahí siempre. Pero al decirle lo que habían decidido, se lo tomó muy mal. Les recriminó que ella no está con ellos como quisiera porque vive lejos y tiene dos hijos de los que ocuparse, que la vida que yo llevo es tan sacrificada que ella no es culpable de no querer tenerla, que si nos quisieran de verdad nos querrían tal cuál somos, sin querer cortarnos las alas ni querer que pasásemos nuestra vida cuidándoles sin hacer otra cosa.
Después de hablar con ellos, me increpó que seguro que yo les había dicho que era normal dejarme a mí la casa, y que no esperaba esto de mí. Me dijo que piensa que realmente los estoy cuidando por este motivo, y eso sí que me dolió profundamente. Yo no cuido a mis padres por ninguna herencia, llevo muchos años viviendo en esta casa, hemos invertido los tres en pequeñas reformas para hacerla más acogedora y ella no ha ayudado en nada económicamente, lo entiendo porque no vive aquí, pero por eso mismo pienso que es normal que mis padres quieran que la casa sea para mí cuando no estén. Cabe decir, que no solo he dedicado los mejores años de mi vida a estar con ellos, a cuidarlos, sino que lo he hecho porque he querido, sin esperar nada a cambio.
Me sentí tan mal por las palabras de mi hermana que estuve hablando con mis padres y les dije que yo no quiero distanciarme de ella por una herencia, que prefiero que nos dejen la casa a las dos porque las dos somos sus hijas. Pero ellos, a pesar de que dicen no guardarle ningún rencor por vivir su vida en otra ciudad, saben que es ley de vida, tienen muy claro que no van a cambiar de opinión.
He intentado hablar con mi hermana para que entienda que es la voluntad de mis padres, pero ella no quiere hablar conmigo. Desde entonces, no ha venido a vernos, y hace ya más de un mes de todo esto. Tengo ganas de verla, de estar con ella como siempre y de ver a mis sobrinos a los cuales adoro. Mis padres también quieren lo mismo, pero no van a ceder solo porque ahora no venga a vernos, dicen que ya se le pasará y que volverá en breve.
Yo también creo que cuando reflexione, me llamará y entenderá la decisión de mis padres, así como también creo que pronto volveremos a tenerla junto a mis sobrinos en casa, pero mientras, no sé qué pensar, no sé si realmente mis padres se están equivocando con esta decisión o si es la decisión más normal del mundo.
