Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Os vengo a contar una duda que tengo y que me está carcomiendo. Veréis, yo tengo una casa en el pueblo que es de mi madre y mía; la mantenemos entre las dos y la disfrutamos las dos. Cuando tenemos que hacer alguna reparación (es decir, todos los años porque las casas de pueblo necesitan mucho mantenimiento) lo hablamos y decidimos entre las dos y del mismo modo pagamos las obras pertinentes.
Este año, cuando hemos ido en semana santa nos hemos encontrado con que, tras las lluvias, se han levantado muchas tejas, dejando al aire parte del tejado y mojando varias habitaciones, así que entre eso y que ell tejado está muy viejo (lo hizo mi abuelo hace 50 años y sin ser albañil), hemos llegado a la conclusión de la urgencia de arreglarlo si no queremos que se siga estropeando la casa. Así que llamamos a varias empresas de construcción del pueblo (el 60% de los hombres del lugar se dedica a la albañilería) y ninguno tenía disponibilidad dentro de los próximos dos o tres años. Llamamos a los de los pueblos de al lado, tres cuartas de lo mismo. Están todos hasta arriba de trabajo, el boom inmobiliario del mundo rural es sorprendente. Se fue estrechando el círculo y el único albañil que tenía disponibilidad resultó ser un chico, unos años mayor que yo, al que conozco porque siempre ha salido en la pandilla de los mayores y ha tenido relaciones con varias amigas mías, de hecho se casó con una de ellas.
Yo sabía que él era albañil, pero no había querido llamarle. Un día en que mi madre estaba hablando con un vecino y diciéndole que cómo era posible que nadie tuviera hueco, que fíjate qué problema, el vecino le habló de este chico y yo me hice la tonta. Me dijeron que cómo no se me había ocurrido si salíamos casi con la misma gente, hacerse la turista siempre funciona.
El caso es que mi madre, desesperada, le llamó y él vino a verlo, nos dio el mejor presupuesto y nos dijo que para verano lo podía hacer. A mi madre se le hicieron los ojos chiribitas, el arreglo es urgente, no se puede llegar al invierno con una casa con el tejado en mal estado, especialmente en una zona de España en la que llueve y nieva durante todo el invierno sin falta. Pero a mí me llevan los demonios. Conozco al chico, es una mala persona, un macarra, está metido en todos los líos que hay en el pueblo, peleas, navajazos, robos, atropellos, todas mis amigas con las que salió acabaron en el psicólogo y a la que consiguió cazar y embarazar no la hemos vuelto a ver el pelo desde que se casaron. Por otro lado, sabemos que ella le ha denunciado en varias ocasiones por maltrato, aunque la cosa nunca ha prosperado y hay rumores de que con otras novias anteriores pasó lo mismo. En más de una ocasión hemos intentado retomar el contacto con nuestra amiga, pero el muro que la familia política ha levantado alrededor de ella es impracticable.
Realmente me parece un ser despreciable, nunca le saludo por la calle porque sé cómo es y ahora me veo en la tesitura de tener que darle trabajo, dinero y que entre a mi casa. Y no quiero, no quiero bajo ninguna circunstancia.
Pero la otra opción es dejar que se inunde la casa en invierno…así que al final he tenido que claudicar y este verano vendrá a hacer la obra. Eso sí, os aseguro que voy a estar presente todo el rato, porque no me fío un pelo de él y que voy a aprovechar cada segundo para preguntarle por mi amiga y sacar toda la información posible. Quizá me lleve una sorpresa y resulta que se ha reformado y es una bellísima persona, como dice el vecino que nos habló de él, pero sinceramente, lo dudo bastante.
