Niñas quiero contaros lo que me ha pasado esta semana porque yo creía que estas cosas solo pasaban en las películas.
Para empezar me tengo que remontar a cuando tenía algo así como 10 años y conocí a un niño que me enamoró por completo. Era un compañero de clase y yo desde el primer día me volví loquita por él. Pero como siempre he sido la gordita de turno los dos nos llevábamos bien pero nada más. Con 13 años empezaron las movidas típicas de novios para arriba y para abajo y yo seguía chifladísima por él pero el claro tenía sus historias y ninguna era yo. En la excursión de fin de curso me sacó a bailar una lenta en una fiesta que nos montaron la última noche, creo que lo hizo por quedar bien conmigo, yo fui feliz aunque lógicamente la cosa quedó ahí.
Con 16 años yo empecé a tener mi personalidad y mis cosas. Le gustaba a algún chico y tenía mis rolletes, aunque seguía compartiendo clase con este niño y seguía completamente enamorada de él, muy muy enamorada. Después terminamos el instituto, universidad, cada uno nos fuimos a una ciudad y sin más.
Tengo ahora 36 años y me acabo de divorciar después de 5 años de matrimonio. Ha pasado medio año desde que firmamos los papeles. Tengo una hija de un año y realmente ahora mismo tengo muchas ganas de retomar mi vida. Hace un tiempo abrí mi propio negocio (este fue uno de los motivos que nos separó a mi ex y a mí) y como puedo voy llevando mi vida profesional y el cuidar de mi pequeña hija.
El otro día estaba atendiendo a una clienta cuando sonaron las campanitas que tengo en la puerta. Había entrado otro cliente. Me acerqué como hago siempre para preguntar si puedo echar una mano y cuando se giró, pues sí, era aquel niño del colegio y del instituto. Por supuesto me reconoció y me saludó entusiasmado. Al final la realidad es que pasamos casi nuestra infancia y adolescencia en la misma clase y eso de alguna manera, une.

Lo vi igual que siempre, me contó que había estado un tiempo trabajando fuera pero que volvió hace unos meses a la ciudad para rehacer un poco su vida. Que había conseguido trabajo en un clínica de la ciudad (es odontólogo) y que se alegraba muchísimo de verme. Mi negocio es un herbolario y me dijo que me pegaba mucho ser la dueña de un lugar así, la frase no la borro de mi memoria ‘un lugar tan bien cuidado, con ese aire místico, siempre fuiste un poco rara y molona, como tu tienda’ (estoooo… ¿es un cumplido? jejejeje).
Pues desde ese día ha venido casi todos los días siempre compra algo por pequeño que sea y ayer antes de irse me preguntó si me gustaría quedar fuera del trabajo para tomar una copa y recordar los viejos tiempos. A ver nuestros grupos de amigos en esos ‘viejos tiempos’ no eran los mismos, pero yo creo que podría ser genial al menos hablar abiertamente con él sobre nuestra etapa en el instituto. Mis amigas dicen que debo pasar que es remover el pasado, pero chicas llevo varias noches soñando con él y no se si debo seguir con mi vida o aceptar la cita.
¿Me ayudáis? ¡Gracias chicas!