Debate no, discusión, porque según me dicen soy de mecha corta y aunque yo me considero una persona abierta y tolerante, ese día no di lugar al diálogo.
Por favor, leemos, pero no juzgamos, porque aunque yo os voy a poner a mi familia de vuelta y media, reconozco que, o se columpiaron o son de otra generación o no sé qué pudo pasar, pero son buena gente, de verdad.
Somos familia grande por parte de madre, veinte ya y otra que traigo en camino. Nos encanta pasar tiempo juntos y de hecho nos vemos muy a menudo unos con otros, celebramos todos los cumples, fiestas, nuestro grupo de WhatsApp, etc. Pues bien, una vez al año nos vamos todos juntos de casa rural y claro, tres días ahí juntos, pues acabamos hablando de todo. Como os digo, yo estoy embarazada y abiertamente en mi familia habíamos contado que me tocó hacer la prueba de cribado de síndrome de Down y que si salía mal, teníamos claro interrumpir. Nadie se escandalizó ni nos dijo nada. También más de una vez he dicho abiertamente que mi objetivo como familia es que mi hijo y mi hija puedan decirnos un día que traen a casa a cenar a Sofía, Pablo, Paco o Marimar. Quiero decir, que no tengamos que tener esa conversación de “mamá, me gustan los chicos” sino que le parezca igual de natural cuando nos avise de que hay que preparar más comida.
Pues con estos antecedentes, vengo a contaros la bomba. Nuestros vecinos con los que tenemos un trato muy cercano son una pareja gay y en mi familia se conoce la intención de ellos por adoptar. Hace poco tuvieron las entrevistas y demás y la verdad, que no sé si por el cariño que les tengo o porque fue así en realidad, pero cuando llegó la carta en la que se les consideraba no idóneos para la adopción me dio la impresión de que estaban siendo realmente duros con ellos, echándoles un poco en cara aspectos como que se negaban a adoptar un niño con dificultades. Aquí ya entra las decisiones y opiniones de cada familia, pero joder, a mí nadie me iba a impedir intentar un embarazo de nuevo si decía abortar porque las pruebas habían salido mal. Me pareció ciertamente injusto. Y va mi hermano, que de este sí que me lo esperaba porque a veces es un señor antiguo en un cuerpo de joven, y dice que, pues ya está. Que su oportunidad podía ser esa y que veía bien que se lo negaran. Que al niño que iban a adoptar tampoco le iban a preguntar si le parecía bien tener dos padres. ¿PERDONA? Bueno, casi se cae la casa rural, la pradera y el pueblo entero donde nos alojábamos. ¿Pero en serio alguien que comparte mi sangre pudo decir eso? Y aún siguió (no sé de verdad si entendiendo la injusticia o acabando de coronarse), diciendo que una pareja de dos mujeres tiene otras opciones aunque opine lo mismo, pero que ellos, como que tenían que conformarse. Entraron a la conversación mis tíos que decían que claro, ellos veían las cosas diferentes, pero que si sus hijos o nietos o sobrinos estuvieran en esa situación los apoyarían con todo aunque no fuera lo que más les gustase.
Mis padres, calladitos, los pobres, ya no sé si por miedo o porque de verdad han hecho ese cambio de entender que todos tenemos derecho de actuar un poquito más libre de lo que ellos pudieron.
