El otro día en una cena de amigos, previa a nuestra boda, estábamos todos bromeando, contando anécdotas y salió el típico amigo de toda la vida, diciéndole a mi chico, que aún estaba a tiempo de no casarse y salir corriendo. Hasta ahí lo entiendo, estaban de cachondeo y todo eran bromas, pero de repente mi prometido suelta que en realidad solo se casa por la fiesta que vamos a montar.
Yo me quedé muerta allí mismo y fui objeto de burlas durante toda la noche. Él notó que me había cabreado, pero aún así no hizo nada por cambiar de actitud o por remediarlo.
Al llegar a casa inicié una discusión indignada por lo que había dicho, y lo peor de todo es que soltó que era verdad. Que él pasaba de la boda que lo hacía por mí y que en realidad lo único que le hacía ilusión era la fiesta que se pegaría con sus amigos. Que para él estar casado o no era lo mismo, y que no podía pretender que él pensara lo mismo que yo, sobre toda esta parafernalia que estábamos montando.
Estoy dolida e indignada, y no sé si voy a ser capaz de ser feliz y disfrutar el día de mi boda.
