Tengo un dilema brutal…
Mi pareja y yo nos conocimos en un viaje en México y partir de ahí, empezamos a hablar y con el tiempo surgió algo.
Vivíamos a casi 900km de distancia. Yo me fui a vivir a su pueblo tras decidirlo conjuntamente y la cosa acabó mal, él se agobió y me vine con el rabo entre las piernas en menos de tres meses. Yo me fui dispuesta a dejarlo todo, sin pensármelo.
Pensé que todo había acabado y así lo asumí, aunque estuve muy triste, pero pasado un mes, volvimos a hablar, él me explicó que se había sentido abrumado y que se equivocó, que me echaba mucho de menos.
Poco a poco la relación volvió a fortalecerse.

Encontré trabajo en mi ciudad y él se vino a vivir. Encontró también trabajo de lo suyo. Vivimos en casa de mis padres temporalmente, hasta poder tener algo estable ambos e irnos a vivir a un piso solos. Pero durante este tiempo (y no llega ni a 6 meses), su hermano fue padre y él volvió al pueblo. La idea era que él volviese para aquí, pero no fue así.
Me dio un ultimatum diciéndome que se había dado cuenta de que su sitio estaba allí y que si yo quería unirme a su plan de vida, maravilloso; pero que él ya no se movía de allí.
Llevamos, entre unas cosas y otras, 6 años juntos, con nuestros más y menos y estando durante mucho tiempo a distancia. Y ahora que parecía que estábamos los dos bien y de acuerdo, me dice esto de repente y sin tener mi opinión en cuenta.
No sé que hacer. Es cierto que teníamos pensado acabar yendo para allí dentro de unos años, pero no ahora. Ahora que tengo un trabajo que me gusta y que me permite ahorrar pensando en ese plan futuro que teníamos. Yo soy nutricionista y si me voy para su pueblo sé que voy a tener más difícil encontrar trabajo, ya que no es lo mismo que una ciudad y es muy pequeño.
¿Qué debería hacer? ¿Dejo mi trabajo y me voy, intentando trabajar como autónoma o creéis que nuestra relación no tiene futuro? Me niego a que sea así, pero a veces lo pienso.