Mis chicas… vengo a contarles algo que… bueno, seguro que les ha pasado a muchas; y estoy segura además de que muchas ya lo han contado aquí, pero bueno… supongo que me toca a mi hoy; y es que a pesar de que estoy en un momento de mi vida personal que no puedo ser más feliz, me ha invadido desde anoche la culpa, los recuerdos no tan gratos… y bueno. Necesito de su sabiduría.
Advertir que es un poco largo, pero quizás al escribirlo, me sirva para sentirme menos »chof».
Principios de 2012. Yo acababa de independizarme. Estaba en pleno éxtasis de mi vida y todo lo vivía a tope.
Vivir sola en unos de mis pueblos favoritos, era lo mejor que me podía haber pasado; pero en ocasiones, después de venir del curro, me sentía sola.. aburrida; así que sin meditarlo mucho, me descargué Badoo, y ahí lo conocí.
Desde el minuto uno, no paramos de hablar. Hablábamos de todo, cualquier tema era bien recibido.
Tanto fue así, que no tardamos muchos en cuadrar para quedar.
No les voy a mentir, no fue una cita de ensueño y los dos sabíamos a lo que íbamos. Unas pipas, unas risas y un muy buen polvo.
El chico me gustaba, pero faltaba algo… no sabía que, pero faltaba algo.
Quedamos un par de veces más con la misma tónica; pipas, risas y polvo para terminar.
Y ahí se paró.
Seguía sintiendo que faltaba algo, así que a partir de la última cita solo hablábamos por WhatsAPP.
Estuvimos así un par de semanas, hasta que yo me empecé aburrir y dejé de hablarle.
Y así, con ese aburrimiento, pasaron años…
Cuando me aburría le hablaba porque sabía que me iba a contestar. Cuando me picaba, lo mismo… y es que sinceramente, el sexting con él, está en otro nivel y me deja más que satisfecha.
Pero también llegaba un momento que eso, me rallaba. Me ponía de mal humor, así que terminé por bloquearlo.
Y así pasaban los meses. Y cada vez, vuelta a lo mismo… desbloqueo, hablábamos, terminábamos con sexting y a pasar de nuevo de él.
Y así… pasaron años y años. Quedábamos alguna vez en alguna fiesta del pueblo, nos echábamos algo y poco más. Él a lo suyo y yo a lo mío.
Entre tanto, cada uno tuvimos nuestras relaciones. Catastróficas he de decir, por lo menos por mi parte. Relaciones que pensé que me llenaban, que creía que serían para siempre, pero el siempre, era lo mismo. Infidelidades, engaños… Al final, terminaba muy jodida. Preguntándome una y otra vez, qué era lo que hacía mal. Si mi cuerpo, era el gran hándicap. (Bajita y gorda). Pero a mis preguntas, no habían respuestas; así que a mis 35 años, terminé creyendo que terminaría sola, rodeada de gatos y escuchando la radio en una mecedora.
Y llegó Julio de 2021.
Una historia en IG. Una historia a la que él reacciona. Una historia que nos volvía a cruzar después de unos 3 años sin hablar.
Hablamos… hablamos mucho. Nos pusimos al día, y como los dos estábamos en ERTE, decidimos quedar.
Quedamos en un parque entre su pueblo y el mío. Aparqué el coche justo detrás de él y me bajé.
Y mientras iba caminando y lo iba divisando a lo lejos pensaba: ¿es él? ¿por qué lo veo tan cambiando?
Y chicas, en serio, en ese preciso momento, algo cambio. Lo veía diferente, mejor, más guapo, más.. ¡¡no sé!! Pero la hora y pico que nos quedamos sentados comiendo pipas, no podía dejar de mirar aquellos ojos azules. No podía dejar de pensar que solo quería abrazarlo y besarlo.
En un segundo, todo cambio y no sabía por qué.
Volvimos a quedar un par de veces más, sin que pasara nada, pero de verdad que no me importaba. Me encontraba bien a su lado y eso me bastaba.
Pasaron unos meses, volvimos al curro y entre una cosa y otra, hablábamos más bien poco.
Volvimos a encontrarnos en noviembre. ¡¡Bendito noviembre!!
Paseos, cenas, pipas… hasta el día que no pude más y lo volví a besar. ¡¡Y bendito beso!!
Desde ese día, nos hemos vuelto a conocer, nos hemos vuelto a reencontrar…
Hemos pasado Navidad y Fin de año juntos. Fin de año en mi casa, con mis padres, como amigos, pero juntos.
Y no sabemos lo que tenemos, pero lo que tenemos, no lo cambio por nada. Soy la persona más feliz del mundo a su lado. Con él, todo es fácil. Es simple. Es diferente. Es, como tiene que ser.
No hay desconfianzas, ni celos, ni toxicidad, ni malos rollos… ¡nada! Es lo que siempre había querido.
Y anoche, después de pasar la tarde con él, después de una vez más, estar recostada en su pecho, me he dado cuenta de que lo quiero. De que lo quiero muchísimo y de que en su día fui una jodida zorra con él. De que me arrepiento de todo lo que le hice. De todos los desplantes, de todas las malas contestas (nunca le falte el respeto, pero jamás fueron las formas).
Me arrepiento de no haberlo visto antes. De no verlo como lo veo ahora.
Y me avergüenzo tanto, que no sé como pedirle perdón por eso. No sé como abordarlo. No sé como gestionarlo.
Porque además, él jamás me dijo una mala palabra. Una mala contesta. Ni un desplante, y jamás me ha echado nada en cara. Siempre me ha tratado súper bien. Y eso, es lo más que me mata, que yo no fui una buena persona con él en su día.
¿Alguien puede darme un consejito? Necesito cerrar ese ciclo con él, de verdad que sí. Necesito que sepa que me arrepiento con toda el alma.
Gracias por leer el tocho. Gracias de verdad por estar siempre aquí.