Decidme que ser humano que no sea un psicópata narcisista sin empatia recibe este mensaje de su pareja y no se levanta a hablar con ella.. Si no, que nuevamente la ignora. Este es el mensaje:
«Lo de la cena me deja mal. No por la discusión en sí, sino por lo que hay detrás. Yo estaba recogiendo y cortando la sandía porque nuestro hijo la pidió, y me sentí sola haciéndolo. Te lo dije no para reprochar, sino porque me salió así, quizá no fueron las mejores formas, porque me iba a cortar y no me ofrecías ayuda. Y de repente la conversación se volvió otra vez en gritos y en tensión.
Me duele también que cuando te hablo de la dermatitis y otros temas, incluso que tienen que ver con nuestro hijo, me ignores y no me respondas, ni me mires… Hablando o por WhatsApp. Y si te pido atención, todo te suena a reproche y es motivo para empezar una discusión.
Me pesa mucho tener que medir cómo hablo, qué digo o cómo actúo para que no acabemos discutiendo. Siento que ninguna actitud mía te agrada, si estoy muy contenta con Gabriel, me dices que bajemos el volumen de voz, si me pongo triste que me estoy haciendo la víctima, si me enfado acabamos en gresca. Y al final, solo me funciona hablar lo justo, quedarme callada o irme a la habitación porque siento que es la única manera de evitar discusiones. No quiero estar así, apagada como una vela.
Está situación me desgasta física, emocional y mentalmente. Y supongo que a tí también.
No te lo digo desde el enfado, te lo digo desde la tristeza y la impotencia. Porque siento que estamos estancados y que ya no sabemos cómo hablarnos sin hacernos daño. Y me duele más eso que cualquier discusión.
Sé que los dos tenemos nuestra parte, y que todo esto viene de lejos. Creo que en las parejas la atención, el cuidado, el apoyo, el interés el uno por el otro, tiene que ser recíproco, pero llevamos años que esto no es así.
Estoy cansada de hablar o escribir para intentar aclarar una discusión o un malentendido y no recibir respuesta… Aunque hace tiempo que ya casi ni lo hago, por eso mismo, por no tener contestación.
Solo dejar pasar el tiempo y hacer como si nada hubiera pasado, aunque los problemas de fondo sigan ahí enquistándose.
No te estoy culpando, es una situación de la que los dos hemos sido partícipes. No busco pelear ni reprochar, solo que entendamos dónde estamos y qué queremos realmente, porque esto nos hace daño a los dos y a nuestro hijo».
