Buenas, amigas y amigos,
Solo escribo para compartir un poco de mi historia con vosotras. Ahora mismo no soy para nada aquella persona que era y desde la lejanía y el respeto, mientras aprendo a sonreírme y a que me encante esta sensación quiero recordarlo y contaros lo que siempre tanto me costó.
Mis padres se divorciaron cuando yo todavía era una niña. Aquello no me sorprendió pero durante años me persiguió la idea y la culpa de que yo y mi familia habíamos dejado solo a mi padre, de que lo habíamos abandonado cuando el nos quería y nos necesitaba. Nada más lejos de la realidad pero esto no lo entendí hasta que mi hermano y yo pudimos entender los motivos de que mi madre pusiera a aquel tipo de patitas en la calle.
Aquel tipo que al principio nos venia a buscar regularmente y nos obsequiaba con lo mejor de lo mejor porque sus hijos lo merecían todo fue cambiando de idea y poco a poco fue dejándonos a un lado. Conoció a otra mujer y en su casa primero no había cama para nosotros, después no había plato en la mesa y después ya no había nada. Lo que nunca hubo fue una explicación… Este señor con su inconsciencia y/o indiferencia nos causó mucho dolor (hasta nos hizo putadas serias).
Por otro lado, mi madre, que siempre curró como una cabrona para sacarnos adelante y darnos una educación y unos valores envidiables pensó que lo mejor era hacernos fuertes. Nos enseñó que teníamos que ser independientes y luchar por lo que quisiéramos por nosotros mismos. Quiso enseñarnos que la vida era cruel y muy dura y que teníamos que seguir adelante pasara lo que pasara. Tal vez fue demasiado estricta y no se dio cuenta de que eramos muy jóvenes para aprender esa lección y que empezamos a luchar solos demasiado pronto. Aunque no tengo ninguna duda de todo el amor que siente mi madre por mi y de lo orgullosa que estoy de mi educación nunca pude evitar sentirme poco querida.
Esta carencia de afecto y la sensación de abandono me han marcado a fuego, como podéis imaginar. Independiente y luchadora como nadie pero con la autoestima por los suelos. Siempre pensé que algo muy feo había en mi para que nadie se acercara a quererme y no me sentía digna de amor y de respeto.
Podéis imaginar que conocí a un chico que me encantó… Formábamos un equipazo! Los mismos gustos, la misma manera de ver la vida y nos divertíamos muchísimo. Había magia entre nosotros y eramos tan iguales que el también, como yo, se creía una mierda. Cuando uno no se quiere y no se respeta, tampoco sabe hacerse querer y respetar. Así que lo nuestro se convirtió en una relación absolutamente tóxica. En sus brazos estaba el cielo pero en su rechazo, el puto infierno.
Pensé que el amor que sentía por el (estaba absoluta y perdidamente enamorada de el) era suficiente y todo lo perdonaba. Esto duró demasiados años (11 años de los cuales la mitad fueron un puto infierno y a los que renuncié porque pensé que iba a morir de desesperación y de angustia) y me convirtió en un ser acomplejado, inseguro e incapaz de reaccionar y salir de esa depresión, zona de confort y pánico.
(Esta persona murió hace unos años y después de mucho trabajo y esfuerzo entendí a ver aquello de otra manera. A saber que el amor no es suficiente y que tanto el amor como la culpa se comparten. Conseguí hasta mantener ese cariño hacia el, así que no entraré en detalles con vuestro permiso).
Diré que terminé con aquella relación porque sentía enloquecer y no sabía ni por donde me daba el aire. Me pasé 5 meses llorando en la cama y tuve que irme de la ciudad. Aquella iba a ser la única vez en la vida que no iba a poder sola, así que, pedí ayuda. No sabía ni quien era ni que quería hacer pero aquello tenia que cambiar.
Entré en la consulta del psicólogo y le dije; «en realidad no sé quien soy ni lo que quiero ser pero hay algo en mi que no me deja seguir. Quiero estar bien y quiero sentir plenamente lo que sea que mi cuerpo tenga que decirme»
6 años han pasado de esto. 6 años de terapia, lecturas, cursos y talleres… lo que fuera con tal de buscar y sacar lo que había aquí dentro. Todo lo que una persona experimenta en su vida y sobre todo el como maneja los sentimientos que estas experiencias le dejan marca unas tendencias y un quien eres. Desaprender y aprender es lo más complicado que yo jamás podía haber imaginado. Pero hay que seguir adelante buscando el deseo y las ganas, respetándote y queriéndote.
Hace unos meses conocí a otro chico; el primero después de todo aquello. Empezamos como amigos pero al de unos meses nos liamos y no paso mucho tiempo hasta que empecé a reconocer algunas cosas en la relación y en mis sentimientos. Dichosas tendencias!
Tiendo a rodearme de relaciones tóxicas y a no hacerme respetar a veces. Orgullosa puedo decir que son las menos y más orgullosa aún digo que aunque me cueste acabo tomando la decisión correcta. Aunque duela, no lo quiero, no lo necesito y no lo merezco. Ya haremos algo para estar bien.
Jamás imaginé que sonreírte delante del espejo fuera lo puto mejor de la vida!!
Luchad por sentirlo!!