Hola a tod@s, no sé si ésta es la categoría correcta, pero me ha parecido la más adecuada. os comento, tengo casi 30 años y en mi familia nunca se ha sido muy religioso. mi madre cree, pero no practica, y mi padre siempre ha sido muy ateo. El drama ha surgido cuando desde hace unos años yo me he ido acercando más a la fe y he tomado la decisión de hacer la comunión, porque irónicamente cuando me la ofrecieron de niña, yo dije que regalos si quería pero que no me merecían la pena por ir a catequesis. Los giros que da la vida.
Total, que yo sé que estoy bautizada porque me lo dijeron, hay fotos… pero nadie recuerda la parroquia en la que se me bautizó, así que le escribí a la archidiócesis de mi Comunidad Autónoma y me dan un listado de varias parroquias con las que contactar con los pocos datos que tengo, que son básicamente mi nombre, año del bautizo y mes aproximado del mismo. Me quedan un par, pero pinta mal la cosa y tendría que ampliara iglesias de los alrededores del municipio. A todo esto, si dar muchos detalles, hablé con mis padres, que están felizmente separados desde hace décadas. Mi madre me ha contado que de verdad no recuerda gran cosa, pero que no me bautizó el cura de la iglesia, sino un amigo de la familia. Suponemos que es de la paterna porque no veo yo a mi difunta abuela moviendo muchos hilos.
Me voy a por mi abuela paterna, le pregunto sutilmente y ella aparte de decirme que tampoco recuerda nada le cuenta a mi padre la conversación y claro, mi padre, que no ha estado muy presente como progenitor pero que tonto no es y ve de qué palo cojeo pues me ha montado la de san quintín. Que si estoy adoctrinada, que me quieren lavar la cabeza, que si mi marido no me dice nada… Y por supuesto, ni me da información y ha prohibido tajantemente a mi abuela decirme algo. Desde entonces con él no me hablo, porque es intentar tener una conversación normal y se pone en modo martillo pilón, y es muy desagradable.
Todo esto lo veo injusto porque primero, tengo casi 30 años y soy adulta, segundo, yo no le digo a nadie como vivir su vida o su fe, yo no juzgo; y no soy la persona más devota del mundo, vale, pero si decido hacer la comunión, pues la hago y punto. Y no, luego si tengo niños no voy a pelear por bautizarles, porque a mí me educaron de manera que descubriera mi religión, sin imponerme nada y yo abogo por hacer lo mismo.
¿Alguien se ha visto en una situación similar? ¿Alguien ha logrado encontrar en estas características su partida de bautismo aunque fuese para apostatar, o ha tenido que ir a bautizarse nuevamente en los casos donde quisiera avanzar en los trámites eclesiásticos? Con mi padre hablaría con él, pero no es la persona más fácil del planeta y no valora que la gente tenga una opinión contraria a la suya, así que no sé ni cómo puedo arreglarlo….
