Para empezar la historia os pondré un poco en ambiente. En enero de este año di un cambio radical. Cambié de peinado empecé a quererme a mi misma, después de 4 años en una relación tóxica era todo un cambio y para perder el miedo a los hombres, hice terapia de choque, me descargué tinder.
Buena decisión… mala…, hoy en día diría que buena pero debo decir que he llegado a encontrar cada personaje.
Pero sin dudarlo el más divertido fue el alérgico a los gatos. Llevábamos hablando unas semanas, el tío sabia que yo tenía un gato y que vivía conmigo pero no le había dado mucha importancia.
Una noche estaba realmente caliente y mi follamigo al que ya conocía estaba ocupado asi que hablando con este nuevo, llamémoslo N (si soy sincera no recuerdo su nombre), le dije que viniera a mi casa a ver una peli. Le di mi dirección y vino. Primera sorpresa cuando abro la puerta me había dicho que media más que yo y resultó que le sacaba media cabeza y eso que yo soy pequeñita.
Bueno lo dejé pasar, aunque en mi cara se debió notar la sorpresa, no soy nada buena disimulando xD; nos sentamos en el sofá. Mi gato se suele acercar a la gente los huele y busca mimos es muy cariñoso pero vi que él lo apartaba con la pierna, ahí me sentí un poco molesta, luego vi que empezaba a sacar pañuelos y venga mocos y más mocos…
Le pregunté si estaba resfriado y me dice que es muy alérgico a los gatos pero que había tomado unos antihistamínicos que no me preocupara. Él ni me tocaba y yo intentaba mantener al gato alejado.
De repente me empieza a besar, solo a besar la boca, como si no tuviera cuerpo. Nos desnudamos y veo que ni preliminares ni nada el tío se tumba en la cama mirando arriba y ale hacerlo todo yo, ni si quiera bajé al pilón, encima que el tío no hacía nada. Pues mira mejor para mi busqué mi placer y a él que le dieran por saco, básicamente era lo único que quería aquella noche … Pero es que no paraba de decirme cada cinco minutos que parará para sonarse, luego que si tenia la sensación que se había roto el condón y así repetidamente. Al final cansada me salí de encima y le dije que mejor se fuera que le iba a dar un ataque por el gato. El tío no me había tocado ni una teta ni un beso en el cuello ni nada de nada y cuando nos íbamos a despedir yo le iba a dar dos besos, si me apuras ni eso… Y va y me dice "anda que sosa eres". ¡Me llamo sosa, a mi que al menos hice algo!
En cuanto cerré la puerta lo primero que hice fue borrar el número del teléfono tuve claro que N no podía formar parte de mi vida.