Hola, chicas. Os juro que todavía estoy temblando. Me ha pasado algo de locos y necesito contarlo porque si no, reviento.
Esta tarde iba yo tranquilamente por la calle con mi niño de la mano, volviendo del cole. Todo normal, hasta que de repente aparece un Chihuahua suelto que se nos acerca y se pone a ladrarle a mi hijo como un poseso. El niño, lógicamente, se asustó y se agarró a mi pierna llorando. Normal, ¿no? Pues ahí no pasó nada, el perro solo ladraba, pero lo malo fue después.
Aparece la dueña, una tía que no conocía de nada, y en lugar de pedir disculpas o recoger a su perro, se queda mirando. Así que yo, educadamente, le digo: «Oye, perdona, ¿puedes controlar a tu perro? Que está asustando al niño». Pues señores, no sé qué le pasó por la cabeza a esta mujer, pero se volvió literalmente loca.
Empieza a insultarme, que si yo quién me creía que era, que su perro no hace nada, que el niño es un llorica. Y cuando voy a dar media vuelta para irme, porque ya veía yo por dónde iban los tiros, la tía se acerca, me arranca la mochila del brazo y me la tira al suelo. Pero no contenta con eso, me da un empujón.
Ahí ya se me acabó la paciencia. Por suerte, desde hace un par de años entreno jiu jitsu, y aunque no me gusta la violencia, no iba a dejar que esta loca me siguiera agrediendo delante de mi hijo. Así que la controlé, la inmovilicé un momento sin hacerle daño, solo lo justo para que parara, y pude soltarme y alejarme de allí con el niño.
Me fui temblando, pero lo peor es la sensación que me ha quedado. La tía esta está como una cabra, de verdad. Y ahora no puedo dejar de pensar que un día me la vuelva a encontrar por la calle con su Chihuahua del infierno y le dé por hacer algo peor. Porque os juro que la violencia que le salió fue desproporcionada, todo porque le pedí que controlara a su perro.
En fin, solo quería soltarlo. Y si alguien ve a una loca con un Chihuahua suelto, que salga corriendo. Besos.