Mi primera vez, fue con mi novio de adolescencia en casa de mi mama, se suponía que teníamos tiempo de sobra y nos dimos nuestro tiempo. Como era la primera vez para ambos, estábamos bastante tímidos y temerosos y la cosa se alargó bastante, y nosotros sin noción del tiempo. Vimos, pelis, conversamos, de todo para hacer un poco de tiempo, aunque sabía exactamente a lo que íbamos.
Yo me la quise dar de experta puse doble llave a las puertas de la casa, solo para prevenir porque repito, en teoría teníamos todo el tiempo del mundo. Se suponía que así, si alguien llegaba e intentaba abrir nos iba a dar tiempo para abortar la misión y ejecutar un escape. Aunque en teoría eso no debía suceder, mi mama trabajaba hasta tarde y mi hermano estaba jugando futbol, y cuando hacia eso también llegaba muy tarde. Ya manos a la obra, metiendo manos por todas partes y sin ropa, me lo llevo al cuarto y le abro el camino a la felicidad. Pero un par de empujones después escuchamos claramente como alguien abría la puerta de la casa.
Salió muy rápido y muy bruscamente de mi (terrible recuerdo de la primera vez porque me dolió muchísimo) se colocó solo la camisa y se agacho tras un puff gigante que tenía en mi habitación. Mi hermano entro y según yo no se había enterado de nada, pero él era un poco mayor que yo, ya sabía un poco más, y recuerdo que aleteo las fosas nasales como olfateando algo. Yo intentando disimular empecé a recoger por la casa. Quiero que se imaginen el contexto, el con el culo al aire, solo con camisa, agachado tras un puff. Mi hermano, muy pasivo agresivo me pregunta si mi novio estaba ahí ya que había visto su carro afuera. En los nervios yo había olvidado total y completamente este importante detalle.
Fingí locura y le dije que había dejado el carro ahí porque donde iba no había parking, pero se había ido. Cuando finalmente vuelvo a mi habitación, lo encuentro sentado en la cama con cara de soldado caído y me dijo “ya vino, miro tras el puff y me saludo”. Nos quedamos encerrados en el cuarto como dos horas, cuando pudimos, lo ayude a huir, días después intente conversarlo con mi hermano, pero el fingió total y completo desconocimiento. Era como si quiso darnos a entender que no lo habíamos engañado, pero en ningún momento me lo saco en cara. Les cuento esto porque hace unos días, en la fiesta de mi cumpleaños, mi hermano y yo recordamos esa anécdota. Y me dijo “nunca te dije nada, porque no me gustaba el tío, si te hubiese dicho algo, de seguro te habrías clavado nada más que por llevarme la contraria.” Dicho y hecho, esa relación no duro nada y un par de años después conocí al amor de mi vida y con quien voy a casarme.
Y aun después de tantos años me sorprende y admiro la inteligencia emocional de mi hermano para manejar el momento. Sin duda en su lugar habría reaccionado muy diferente.
