Llevo casada con mi marido nueve años. Cuando empezamos juntos él ya traía un hijo de su anterior matrimonio, un niño al que yo he criado como si fuese mío, con todo el cariño y consideración posibles. La verdad es que en ese momento era pequeño y todo era fácil con él, y además siempre he sentido que el chiquillo realmente me quería y que teníamos una relación bonita. Por mi parte sólo puedo decir que para mí es casi como un hijo, pero se ve que el sentimiento está muy lejos de ser mutuo.
Mi hijastro ahora tiene 16 años y nos está haciendo pasar una adolescencia de cojones. Está insoportable. Todo le parece mal, nos habla fatal, está sacando muy malas notas… en fin, todas esas cosas que yo en principio achacaba a estar en esta edad tan mala. Soy una persona paciente y comedida y he intentado tomarlo con humor y relativizarlo, pero últimamente, nuestra relación se ha recrudecido.
Por otra parte, su padre, mi marido, es como que no ve la realidad de las faltas de respeto que estoy llegando a tolerar, siempre le quita importancia y la verdad es que a mí me duele porque yo no tengo por qué pagar los enfados del niño ni por qué aguantar según qué cosas.
En las últimas semanas, se le han escapado palabras feas hacia mí y esto ya está pasando de castaño a oscuro, porque la última del chaval ha sido chantajearme.
Resulta que hace dos semanas estábamos en la cocina y me dijo que iba a salir. Le dije que antes de irse retirase su plato y me dijo que no, que lo retirase yo. Le insistí en que hasta que no lo hiciera no iba a salir y que fuera la última vez que me hablase así, que yo no era su criada para tener que retirarle nada y menos con esos modos. En ese momento me miró con los ojos fuera de las órbitas y me dijo que por la cuenta que me traía que sí que le quitaría su plato, porque de lo contrario le iba a decir a su padre que yo lo trataba muy mal y le hablaba con desprecio porque no era su hijo, y que con los míos (tengo dos hijos con mi marido) tengo trato de favor respecto al que tengo con él.
Me quedé muy mal, aunque no pensé realmente que el niño podría tener esa maldad y que podía ser tan retorcido, pero me equivocaba. En esta última semana me ha vuelto a chantajear con lo mismo en dos ocasiones, cuando él sabe el trato y el cariño que le he dado toda la vida y que para nada tengo un trato diferente con sus hermanos.
Le conté a su padre lo que estaba pasando y estuvo hablando con él. El niño, lejos de admitir sus amenazas, le dijo que era mentira y que yo me invento esas cosas porque no lo trago e intento separarlo de él. Mi marido, sorprendentemente, en vez de ponerse de mi lado, dice que el niño cómo va a ser así de retorcido y ahora parece que duda de mí, lo cual me parece súper injusto.
La verdad es que no sé que hacer porque de lo que me dan ganas es de mandar a paseo al padre y al niño.
