Hace 5 años empecé en mi actual trabajo. No super ver las red flags, por pura ingenuidad.
Allí trabajaban dos chicas y un chico, y luego estaba el jefe. El chico y una de ellas tenían muy buen rollo y de hecho estaban liados, me dieron sensación de «casa»,muy amigables. La otra chica me pareció una zorra desagradable y soberbia, pues así como nos presentaron lo primero que me dijo fue: «Soy Fulana de Tal y voy q ser tu compañera, yo hago tal y tu esto para lo que has sido contratado. Yo no te mando, si no que me tienes que mandar tú a mi, no obstante te ayudaré en todo lo que pueda pero que te quede claro que ni soy tu madre, ni tu niñera, si manchas algo lo limpias, si te agua al suelo la secas y si se te acaba el papel en el baño lo repones de allí. Si te mandan algo y no lo haces se lo dices al jefe y no a mí y tampoco me uses de excusa». Deciros que me quedé muerta es poco.
Los otros dos me pusieron al día. El jefe un señor que ni puta idea de nada, que quien mandaba era el chico porque todo era de él pero por respeto dejaba mandar al señor mayor, y la chica era la encargada de todo.
La «zorra» era una marginada a quien nadie hablaba, y de hecho, me decían que no le hablara para que se amargara y plantara.
Lo hice, fui cómplice. Ella venía todos los días a trabajar con su cara de zorra impasible a la que todos se la pelábamos bastante y nunca se inmutó ante nosotros tres. Nunca nadie le respondía a su «hola» mañanero ni a su «adiós».
Pregunté qué había pasado con ella y que porqué ella no se marchaba de un sitio donde no la querían, y de verdad, yo consideraba que se tenía que ir.
La chica me contó que el chico estaba hasta el culo de ella: no le tenía ningún respeto y que le hablaba fatal,era una vaga que la rascaba y que se creía la dueña cuando lo era él.
Él me contó aparte de lo mismo, que era una creída: que se creía que estaba muy buena y era fea. La tía era un 10 físicamente, así que pensé que podría sr.
El jefe decía que se matarán. Se imaginaba que habían tenido un desliz y que habían acabado mal.
El tiempo le dio la razón a la taimada zorra.
Los majos me ponían el pie encima todo lo que podían y cargaba con sus trabajos. El chico maltrataba psicológicamente a la maja y ella las pagaba conmigo. Además el chico no hacía nada, solo venía a putear a la otra. Mientras trabajar con la «zorra» era un alivio, ella hacía lo suyo y no me cargaba con nada, los otros me amargaban.
Gente nueva se iba incorporando y la dinámica era la misma. Únete a mi secta y luego puñalada, salvo los que escogían el otro bando. No solo les ayudaba, sino que ella hacía horas de más y mandaba a los nuevos para casa, que ya cogerían ritmo, ya habría momentos en los que harían falta más personas, que si eran fiestas que entrarán más tarde..
Aunque nunca me habló mal sé que nunca me perdonó, porque ella no perdona.
Nunca entendí cómo nunca se inmutó ante semejantes falta de respeto, y como tantos insultos y desprecios aguantó sin llorar.
Hoy lo entendí.
Amarró todo tan y tan bien durante 5 años…
Estaba más que cualificada para trabajar en cualquier departamento, así que la contrataron en otra parte y se fue. Se fue denunciando mobbing y acoso, pues «casualmente» tenía grabados hasta los «buenos días» que durante años no se le contestaban, todos los insultos, las faltas de respeto, las broncas, las amenazas..¡¡todo!! Incluida una denuncia aparte de que alguien había suplantado su personalidad en internet y había puesto un anuncio con su foto y su número en milanuncios, que casualmente, había sido hecho desde el teléfono de la otra chica en la casa del chico.
Marisé, no sé cómo te las apañaste, pero eres el karma personificado.