Estoy desesperada, y realmente nunca recurro a estas cosas, pero mi mejor amigo y yo estamos entrando en un agujero del cual no sabemos cómo salir. Entre nosotros dos, por el momento no podemos pensar juntos en una solución que no duela demasiado, pero ninguno está en este momento pensando bien.
Mi novio A. y yo terminamos en febrero del 2020, antes de que la cuarentena iniciara, por un malentendido que en ese entonces parecía el fin de todo lazo que podríamos llegar a tener. En mayo el volvió, y aunque intentamos tener una amistad e incluso confesamos que nos amábamos todavía, el tiempo que había pasado desde entonces era muy poco y tuvimos que volver a separarnos porque no pudimos acabar las cosas.
Yo siempre he sido una persona muy sola. Es muy poca gente con la que he logrado sentirme cómoda y muchísima menos la que he considerado mi amiga (tengo Trastorno Obsesivo Compulsivo, y como no lo supe hasta hace poco, por muchos años eso limitó tremendamente mis interacciones sociales, por la forma en la que me desenvolvía), pero en agosto del 2020, una época en la que ya no aguantaba más, conocí a mi alma gemela, C. mi mejor amigo, y el mejor amigo de mi en ese entonces ex, A.
Ambos nos habíamos sentido solos toda nuestra vida, pero cuando nos conocimos simplemente… dejamos de estarlo. Mas allá de un amor romántico, lo amo con todo mi corazón, y perderlo es la posibilidad que mas me aterra en el mundo, porque no me imagino enfrentando un día sin el conmigo.
Cuando nos conocimos, C. estaba en la peor etapa de una relacion de tres años que ya estaba llegando a su fin, y nos convertimos en mejores amigos incondicionalmente, claro, con una atracción de por medio. Nunca me metí en esa relacion, nunca lo haría, pero yo misma en mi interior estaba deseando que acabara. Luego de eso salimos, literalmente, por dos días, en plan romántico, pero había pasado muy poco tiempo desde la ruptura con su ex y nos dimos cuenta de que éramos muy diferentes. Yo soy una persona que ama a Dios por sobre todas las cosas, y C. es ateo. Yo siempre he querido una boda grande y pomposa y formar una familia, y C. estaba a punto de realizarse una vasectomía porque nunca había querido seguir ese camino, y yo solo quería que el fuera feliz, al igual que yo. Sabía que la vida que podíamos ofrecernos el uno al otro en plan de pareja nos haría, naturalmente, tremendamente infelices.
No fue fácil, pero nuestra amistad incondicional a los pocos días volvió a ser la de antes e incluso comenzó a crecer hasta que llegamos al día de hoy. Por muchos meses estuve esperando e incluso dando señales para que C. y yo lo intentáramos, yo todavía le amaba de esa forma y estaba dispuesta a correr ese riesgo, pero el rechazo y la friendzone en las que el de cierta forma me demostraba que me encontraba me hicieron alejarme, solo en ese aspecto. Incluso me dijo varias veces, no con estas palabras, que aunque me amaba con todo su corazón ya no lo hacia de esa forma, e incluso salió de nuevo a colación el tema de su ex, así fui dejando mis sentimientos románticos atrás, aunque no fuera fácil, para concentrarme en mi amigo, al que amaba y no quería perder.
Hace un tiempo A. volvió, con quien siempre me he visto a futuro y con quien también siempre he apuntado en la misma dirección. Como amigo volvió a apoyarme incondicionalmente en mis metas profesionales y a incluirme en cada uno de sus sueños y proyectos hasta que, por fin, volvimos a estar juntos a principios de abril. Lo amo. Con mucha fuerza, de verdad, y nuestra relacion me hace sentir plena y feliz, y aunque C. lo sabía, cuando A. y yo volvimos todo se vino abajo.
Me confesó que todos esos meses estuvo investigando sobre el TOC y preparándose para ser un hombre mejor para mi. Que se dio cuenta de que, aunque siempre ha dicho lo contrario por temor, quiere una familia, y soñaba con que esa familia se diera conmigo. No hay día en que no lloremos ambos. C., por la frustración, yo, porque verlo ser infeliz me rompe el corazón de formas inimaginables.
A. ha intentado hablar con C., le ha dicho que no se preocupe por su amistad, que todo va a estar bien, que le grite y lo maldiga de ser necesario si eso va a hacerlo sentir mejor pero que le diga qué cosa puede hacer el para ayudarlo, y eso solo lo empeora. Los tres sentimos culpa, dolor, yo estoy entrando en un episodio depresivo fuerte y C. asegura que irse seria lo mejor para A. y para mi, pero que si se fuera no sería capaz de volver. Que las noches son un infierno, que ninguno de los tres aguanta, y no encontramos otra solución. Queremos otra solución, estamos desesperados. Ambos dicen que yo soy su ángel en la tierra y que me aman con su vida, pero ahora me siento solo como un problema.
Perder a mi mejor amigo me mataría, y jamás podría recuperarme de esa herida, porque nuestra relacion no solo es sana y estable, también nos ha hecho crecer muchísimo.
Perder al hombre con el que quiero pasar el resto de mi vida, de nuevo, me rompería el corazón… me lo destrozaría, y para el sería peor.
No quiero perder a ninguno, en conclusión. Solo quiero que esta pesadilla acabe, sin ver a mi mejor amigo triste nunca. Si alguien ha pasado por algo parecido desde la posición de mi mejor amigo, por favor, ayúdenos a ver soluciones que no sean perdernos para siempre. Estamos desesperados. Gracias por leer…