El Vecino: capítulo 8

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  • Moetsi
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    Moetsi on #143313

    Terminamos de cenar y todos empezaron a marcharse, dos de las hermanas mayores tenían el primer turno de barra en la peña, el resto habían quedado con sus respectivas parejas, su madre también iba a la verbena y él había quedado en el bar con unos amigos, solían reunirse siempre en las fiestas porque algunos no vivían en el pueblo y hacía ya tiempo que no se veían, asique nos quedamos su hermana y yo solas.
    Nos preparamos una copa y la tomamos tranquilas en casa junto a la chimenea, aunque ya estábamos en primavera, en el pueblo de noche refrescaba un poco y se agradecía el calorcito. Fuimos a la peña un rato más tarde y cuando llegamos él ya estaba allí.
    Nosotras nos fuimos a pedir unos chupitos y directas a la pista de baile, pasé casi todo el tiempo con su hermana y un grupo de amigos y aunque me lo estaba pasando bien, era inevitable para mi buscarle continuamente y pude observar que él tampoco dejaba de mirarme.
    Llegó la hora del cambio de turno, le tocaba entrar a su hermana en la barra y me ofrecí a a quedarme con ella:

    -No, hoy te toca disfrutar, ya conoces aquí a todo el mundo, baila, habla con la gente, baja a la verbena ¡haz lo que quieras, diviértete!
    Además, ese chico del fondo lleva esperando dos horas a que yo me quite del medio para acercarse a ti- dijo mirando hacia su hermano- no le hagas esperar más.

    Nos despedimos y quedé en volver a buscarla cuando saliera.
    Vi que él hablaba con dos de sus hermanas, las que salían del turno en ese momento, e inmediatamente se dirigió hacia mí y me agarró de la mano:

    -Ven conmigo, vamos a bajar a la verbena, tengo que comprobar una cosa.

    Me sacó de allí casi en volandas, apenas podía seguirle el paso:

    -¿Pero qué prisa tienes?
    -Camina más rápido ¡vamos! Tengo que encontrar a mi madre.

    Llegamos a la plaza y estaba a rebosar de gente, así que dimos una vuelta y vi a su madre entre un grupo:

    -Mira ¡allí! Si cruzamos por aquí llegamos antes donde está.
    -No, no hace falta que vayamos, para.
    -¿Pero no has dicho que tenías que encontrar a tu madre?
    -Sí, pero solo quería asegurarme de que estaba aquí.
    -Y para eso me haces venir corriendo…
    -Mi madre está aquí y todas mis hermanas en la peña, y no van a moverse de allí en un buen rato, así que tu y yo nos vamos a casa, que tenemos algo pendiente.

    En ese momento lo entendí todo.
    Tiró de mí sin soltarme de la mano y salimos de la plaza.
    Un par de calles más arriba asegurándose de que nadie nos veía me arrinconó contra una pared y me besó con prisas, íbamos parándonos en cada calle sin poder dejar de tocarnos y besarnos, estaba disfrutando mucho de aquellos momentos previos, pero sabía lo que me esperaba al llegar a casa y el camino se me estaba haciendo eterno.
    Llegamos tan impacientes que mientras subíamos las escaleras hacia su habitación nos íbamos deshaciendo de la ropa como podíamos, aquello ya no había quien lo parase, los dos lo deseábamos con tantas ganas que ya no aguantábamos más, y allí en su cama y sin pensar en nada más que en disfrutar, tuvimos sexo, y no fue algo salvaje ni brusco pero si fue rápido, e increíblemente bueno.
    Nos costó unos minutos recuperar el aliento.
    Nos habíamos acostado muchas veces y siempre era mejor que la anterior, pero ésta, podíamos ponerla en lo más alto de la lista sin duda alguna.

    -Ésta tarde hubiese matado a mi hermana por interrumpirnos pero después de esto, creo que hasta puedo decir que mereció la pena.
    -¡Estoy totalmente de acuerdo contigo!

    Me acomodé a su lado apoyando mi mano sobre su pecho, aún necesitaba sentirle cerca y percibir su olor.

    -Podría quedarme aquí para siempre- le dije.

    Me abrazó y me besó en la frente, podíamos tener sexo alocado, rápido y sin juegos previos pero jamás faltaba con él ese punto de ternura que hacía que me gustase aun más.

    -Deberíamos recoger la ropa que hemos dejado tirada por toda la casa, si viene alguien ahora y ve eso…
    -Nadie va a venir, aun es pronto, si te quedas más tranquila la recojo en un momento pero no se te ocurra moverte de aquí, aun tenemos un buen rato para estar solos y no he terminado contigo.

    Metió toda la ropa en la habitación y volvió a tumbarse a mi lado:

    -Lo de antes ha estado muy bien pero creo que deberíamos repetirlo y esta vez un poco más lento, contigo me gusta ir despacio.
    -Si, a veces demasiado- le repliqué mientras él se reía.
    -Me encanta hacerte rabiar y ver las caras que pones.
    – Y a mí, por mucho que me queje, me encanta que lo hagas.
    -Puede que estemos hechos el uno para el otro.

    Me besó lento y sin prisas pero con las mismas ganas.
    Volvíamos a necesitarnos, como el respirar, pero esta vez fue diferente, fuimos cómplices uno del otro acompañando cada movimiento sin dejar de mirarnos a los ojos. Y no había nada más en esa cama que él y yo y podía sentir que algo nos unía y que aquello no era solo sexo, con cada roce de sus manos me estremecía, y cuando sus labios tocaban mi piel podía sentir cómo me traspasaban sus besos, afloraron sentimientos que hasta ese momento no nos habíamos atrevido a reconocer, estábamos haciendo el amor por primera vez y fue una primera vez maravillosa.
    Nos quedamos un rato más allí abrazados, sin hablar, sin hacer nada, simplemente disfrutando de aquel instante.

    -En algún momento tendremos que levantarnos, por mucho que nos guste estar aquí no podemos pasar toda la noche en tu cama.
    Le dije a tu hermana que iría a buscarla y falta poco para que salga.
    -Lo sé, pero no quiero separarme de ti.
    -Sé que es difícil, una vez que la gente me conoce, no pueden vivir sin mí, soy irresistible.
    -Y un poco creída -dijo sonriendo- pero en algo tienes razón. Recuerdas la última película que visteis en mi casa?
    -Si, es una de mis favoritas, y tu me dijiste que era una pastelada.
    -Porque lo es, pero cuando él se declara a la chica, le dice algo que yo también quiero decirte, y me pasa lo mismo que a él, me da miedo que te asustes.
    -“Te pre-quiero, no digo que te quiero porque es pronto y te vas a asustar, por eso digo que te pre-quiero, te pre-quiero mucho Martina”

    Me sabía los diálogos de aquella película de memoria, al menos los más importantes.
    Me miró sorprendido pero se quedó callado, esperando a que yo dijera algo más.

    -No viste el final, asique voy a contártelo, entre ellos pasan algunas cosas y cuando se despiden ella finalmente le responde
    “Todas las cosas que te he dicho que no sentía, no las sentía porque no me ha dado tiempo a sentirlas. Te pre-quiero, mucho”

    Le besé en los labios, nos miramos a los ojos, y entendimos que no necesitábamos explicarnos nada más.
    En realidad, el guión de aquella película no tenía nada que ver con nuestra historia, pero esas dos frases nos definieron a la perfección en aquel momento.
    Nos vestimos y volvimos a la peña, justo al entrar, empezaba a sonar una de nuestras canciones favoritas y los dos empezamos a reir:

    -No creía en las casualidades, pero empiezo a sospechar que contigo voy a tener que acostumbrarme a que esto pase a menudo- me dijo.
    -¡Os estaba buscando!- su hermana llegó en ese momento- ¿donde habeis estado?
    -En la plaza- dije yo
    -En casa- contestó él

    Los dos respondimos a la vez y su hermana nos miró sin entender nada.

    -Hemos estado en la plaza, nos bajamos a la verbena un rato, pero hacía frío y hemos ido a casa a que ella cogiera algo de ropa de abrigo.
    -La próxima vez vais a tener que poneros de acuerdo si no quereis que os pillen- dijo su hermana- Voy a por unos chupitos, ¡no os movais de aquí!
    -Te dije que mi hermana no era tonta.
    -No lo es, pero además esta tarde hablé con ella, no le dije nada concreto pero ya sabe que entre nosotros hay algo.
    -¿Por eso gritaba? Ahora lo entiendo…
    -Si, así que cuando volvamos a casa quiero contárselo, ya no tiene mucho sentido que ella no lo sepa y yo me sentiré mejor sabiendo que no tengo que mentirle más.
    -Me parece perfecto, así al menos podré besarte delante de ella cuando me apetezca.

    Estaba siendo una noche perfecta para mí, y creí que nada podía estropearlo, pero me equivocaba, la vida está llena de cosas buenas, pero hay personas empeñadas en demostrarte que lo malo también existe, y allí estaba la estirada para recordármelo.
    Apareció de la nada, contoneando sus maravillosas curvas y mostrando su perfecta sonrisa.
    Se acercó a nosotros y vino directa hacia mí, él no se apartó de mi lado:

    -Ayer no estuve especialmente simpática contigo y quería disculparme y decirte que me alegro de haberte conocido, supongo que a partir de ahora nos veremos más y tendremos la oportunidad de hablar.
    -Tranquila, no tienes que disculparte, estabas trabajando en la barra, con todo el jaleo que teníais es normal, no había mucho tiempo para entretenerse.

    Sabía que no se estaba disculpando por eso, pero quise restarle importancia viendo que ella se había acercado a mí con buenas intenciones, al menos eso es lo que me hizo creer.
    Él también se relajó un poco al escuchar su disculpa, asique después de un rato y viendo que el ambiente era mucho más tranquilo, decidió apartase un poco y dejar que siguiéramos con la conversación.
    Hablamos durante un buen rato y aunque seguía teniendo ese puntito de pija estirada, me pareció que no era tan estúpida, incluso podría caerme bien.
    Me contó que su padre tenía una fábrica en el pueblo y ella estaba trabajando en las oficinas, pero no le gustaba estar allí porque discutía mucho con su padre.

    -Le quedan pocos años para jubilarse y quiere que yo me haga cargo de la fábrica, pero no he estudiado una carrera para terminar viviendo en un pueblo donde no hay nada que hacer, rodeada de gente que no me interesa y sentada en una mesa ordenando papeles. Quiero irme a la ciudad, allí puedo tener todo lo que quiera y cuando quiera.
    -Supongo que en la práctica todo es mucho más cómodo si vives en una ciudad, pero estar aquí también tiene cosas buenas. Yo nunca he vivido en un pueblo, pero a mi no me parece tan malo, tienes el trabajo asegurado, incluso dentro de unos años podrías tener un negocio propio. Intenta ver el lado positivo, al menos hasta que puedas cambiarlo si es lo que quieres.
    -La gente como tu no lo entiende, yo quiero más, no soy de las que se conforman, y si quiero algo, haré lo que sea para conseguirlo, ya me conocerás.

    Aquel comentario no me gustó demasiado y tardé poco en descubrir a qué se refería exactamente.

    Voy al baño- le dije- no aguanto más.
    -Te acompaño y así seguimos hablando, que quiero preguntarte algo.

    Cuando entramos en el baño su lado simpático había desaparecido como por arte de magia:

    -Tu sabes que estuvimos juntos ¿verdad? Y supongo que te habrá contado que ayer hablamos de ti.
    -Si, pero yo prefiero no meterme en esto, es algo entre vosotros.
    -El problema bonita es que ya estás en medio.
    Qué llevas en su vida ¿4 días? Yo estoy a su lado desde que recuerdo, primero como amigos y después como pareja, y si lo dejamos es porque yo me tuve que venir aquí, pero te aseguro que en cuanto tenga la oportunidad volveré a su lado, no soy de las que se rinden fácilmente.
    Entiendo que quiera estar contigo, él es de los que se conforman con cualquier cosa y tú con tu cara de niña buena le has convencido, pero entre nosotras, sabemos que cuando me tenga delante le va a costar muy poco elegir qué es lo mejor.

    Me quedé en blanco, tenía tanta seguridad en sí misma y me hacía sentir tan poca cosa a su lado que no tuve valor ni para responderle.

    -No me mires con esa cara, simplemente te estoy advirtiendo para que sepas a quién te enfrentas y si eres un poco lista, te apartarás de mi camino, porque si vuelvo a cruzarme contigo te garantizo que no va a ser bonito.
    Espero que esta conversación quede entre nosotras y que te haya quedado claro que no tienes ni la más mínima oportunidad, asique sal ahí y sigue con tu papel de niña buena, aprovecha el tiempo que te queda, que no es mucho.

    Estaba paralizada, tardé un rato en reunir valor suficiente para salir del baño.
    Nunca me había considerado especialmente atractiva en ningún sentido, físicamente tenía varios complejos, mi trabajo no era nada del otro mundo, no había estudiado una carrera, ni había hecho nada interesante en mi vida, y si me comparaba con ella…sentía que podía desaparecer y nadie se daría cuenta. Intenté que no se me notara que en aquel momento me sentía hundida, me costaba horrores hacer como si no hubiese pasado nada, pero no quería estropearle la noche a nadie, y mucho menos reconocer que aquella chica había conseguido meterse en mi cabeza haciéndome creer que por mucho que lo deseara, yo no era suficiente para él.
    Ella se marchó poco después de nuestro encuentro en el baño, y yo respiré un poco más tranquila sabiendo que no la tenía cerca.
    El resto de la noche pasó sin más, y ya estaba amaneciendo cuando volvimos a casa.

    -¿Ha estado bien verdad?- comentó su hermana.
    -Sí, ha sido una noche para recordar, ¿no crees?- me miró esperando que yo respondiese, pero no tenía ganas de hablar, simplemente asentí con la cabeza.

    Su hermana se quedó en la planta baja y nosotros subimos las escaleras para llegar hasta las habitaciones.

    -Cualquiera diría que estás acostumbrada a salir de fiesta… no te quedan ya fuerzas ni para hablar.
    -Estoy cansada, demasiado ejercicio este fin de semana, entre la gymkana y tú, habeis agotado toda mi energía.
    -Pensaba proponerte que nos quedásemos un ratito mas aquí hablando, pero me parece que no tienes muchas ganas.
    -Necesito dormir, mañana hablamos ¿vale? Buenas noches.
    Cerré la puerta de la habitación al mismo tiempo que me despedía, no quise entretenerme más, y no era porque no quisiera hablar con él, pensé que lo mejor sería no contarle nada de lo que había pasado con la estirada, al menos de momento, pero no podía evitar estar triste y no quería que se diese cuenta.
    Antes de dormir, pensé en todo lo que había pasado, y a pesar de lo malo, al final en mi mente prevalecían los momentos que había vivido con él, había sido maravilloso, aun notaba su olor en mi piel y recordaba todo lo que nos dijimos después y si no pensaba en nada más, podía afirmar segura que aquella había sido la mejor noche de mi vida, y nadie podía quitarme eso.

    Respuesta
    Belinda
    Participante
    Belinda on #143315

    No podía esperar a mñn para leerlo… que enganche de vecinos tengo!!!

    Respuesta
    Brujilla
    Brujilla on #143318

    Madre mía!!!
    El vecino nos tiene mordiéndonos las uñas a la espera de otro capítulo
    La estirada que se vaya a freír espárragos ????

    Respuesta
    Lola
    Lola on #143327

    No nos dejes sin saber !!! Y ahora que? Buenísima la referencia a Primos , me encanta !!!!!! …ains la estirada, que mala malvada, que se lo diga al vecino o a la hermana , esto no puede que así…

    Estuve todo el domingo esperando por tu relato , no tardes mucho con el siguiente por favor …me ttienes enganchadisima!!!

    Respuesta
    ladychic
    ladychic on #143349

    llego a la oficina y lo primero que hago es comprobar que hay capítulo nuevo jajaja, me encanta!!

    Respuesta
    MPR
    MPR on #143371

    Ayyy que llegan los líos!!! espero el 9!! Ayer todo el día esperando capitulo.

    Respuesta
    Ainhoa2
    Ainhoa2 on #143376

    Cada capítulo es más interesante que el anterior, estuve todo el domingo mirando si habías subido un nuevo capítulo, espero el siguiente ansiosa, gracias!!!

    Respuesta
    Alba
    Alba on #143385

    Me encanta, me encanta! Lo cuentas de tal forma que parece que cada una de nosotras tenemos un vecino y lo vivimos y sentimos todo!
    Eres fantástica ♡

    Esperando el cap.9 ya!

    Respuesta
    Científica empedernida on #143419

    Moetsi! estamos deaseando saber como transcurren los acontecimientos. Todas queremos ser tú y vivir una historia como la tuya…yo ya me siento portagonista de la historia y todo! Gracias por involucrarnos, jajjaja

    Respuesta
    Pat
    Pat on #143468

    Esto es como recordar alguna de las muchas historias de verano que nos pasaban en mi pueblo a mis amigas y a mí! Es genial volver al pasado y ponerle cara al vecino! Jeje

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Respuesta a: El Vecino: capítulo 8
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