Hace unas semanas escribí en un foro porque tenía un dilema y no sabía qué hacer. Sabía, con total certeza, que el novio de una amiga, se casan después del verano, le estaba siendo infiel. Ahora puedo dar más detalles. Fue una persona de mi absoluta confianza quien me lo contó. Conoce a mi amiga y un día me dijo:
—Oye, ¿tu amiga X no se casa pronto?
Le respondí que sí.
Pues su novio viene a veces a X (el lugar donde trabaja ella) los dias X con otra chica. No ha sido una vez ni dos. En mí ni se fijan, pero yo me he dado cuenta. Le pregunté si estaba segura y me enseñó una foto de Facebook:
¿Es este?
Sí, ese es.
Le pedí que, si volvía a verlo, se fijara bien con discreción. Esa conversación fue en Navidad. Como no veía a esta persona a menudo, un par de meses después coincidimos otra vez y me lo repitió:
Es él, te lo juro. (En este punto tengo que aclarar que el novio llama bastante la atención, mide casi 195, no pasa desapercibido)
Acordamos que me avisaría cuando volvieran a ir a ese sitio. Es un día de la semana específico. Y así fue. Por WhatsApp me dijo: han venido, acaban de llegar. Salí de casa, en coche me quedé en el parking y tuve que esperar un buen rato, pero efectivamente, lo vi. No había dudas.
Mi hermana me decía que no me metiera, que al final todo se iba a volver contra mí y que la mensajera, yo, iba a ser la que se llevara las hostias, es muy fina, mi hermana. Y, aun así, finalmente decidí hablar con ella.
Fui muy nerviosa. En cuanto empecé a hablar me di cuenta de que quizá habría sido mejor quedarme callada. Creo que mi amiga ya sospechaba algo (aunque a mí no me había dicho nada). Me preguntó cómo me había enterado y empezó a mirarme mal, preguntándome por qué había investigado sin decírselo ,y si yo iba contando cosas de su relación con la gente, que no le encontraba ni medio normal.
Se me hizo un nudo en el estómago. Me preguntó si conocía a la chica y le dije que no estaba segura (sí lo estaba), lo hice estaba muy nerviosa porque su actitud agresiva me estaba desbordando.
Me preguntó si los había visto besándose o algo. Respondí con la verdad: que no, pero que los había visto salir de ese sitio, y que no había lugar a dudas.Ella me dijo: “Yo es que flipo contigo, de verdad, anda que…. ”. En ese momento solo pensaba en mi hermana: “te vas a llevar las hostias tú”. te vas a llevar las hostias tú” Y qué razón tenía.
Cuando le dije que no quedaba lugar a dudas por el sitio del que salían, que era exactamente lo que me había dicho esta persona, me respondió: “Pues te habrás quedado contenta al confirmar tus sospechas”. Y ahí me puse a llorar. Ella seguía completamente fría, como si no pasara nada. Le expliqué que me tenía que ir, y antes de salir le dije:
Mira, no quería meterme, pero de verdad que pensaba…
Y me cortó:
¿No querías meterte? —¿No querías meterte? Pues menos mal, chica. Que no se quería meter dice.
Me fui hecha polvo. Esto ocurrió hace una semana y media, y no me ha vuelto a decir nada desde entonces. Le escribí que yo no quería meterme ni hacer daño, pero que de verdad me vi obligada, que me hubiera sentido muy mal al callarme. No ha respondido.
He estado pensando y me he dado cuenta de varias cosas. La primera, lo tengo claro, es que ella ya sospechaba algo y no me había comentado nada; por lo tanto, no somos tan amigas como yo pensaba.
La segunda es que yo pensaba que ella era de otra forma. Cuando estábamos en la universidad, a un novio suyo le fue infiel y rompió la relación de forma fulminante. No volvió con él, aunque estuvo meses y meses pidiéndoselo, suplicando incluso. Siempre siempre decía que jamás toleraría una infidelidad
Y la tercera es que no es lo mismo romper una relación con 22 años que con 36, con una boda con 200 invitados por delante y un piso con hipoteca entre los dos. Y mucho menos explicar los motivos. Ahora bien, jamas me vuelvo a meter en asuntos que no me conciernen