Mi amiga es una de esas personas que lista, lista, no es.
Nunca sabe hacer nada y nunca sabe nada de nada. Sabe que Pedro Sánchez es el presi porque es guapo, no por otra cosa. De pequeñas nunca aprobaba ni una, incluso suspendió educación física. No sabe sumar mentalmente y tampoco es que le acuerde la tabla de multiplicar más que del 5. Pero siempre ha tirado palante porque es agradable, es muy mona y cae bien, por lo que siempre encuentra a alguien que haga las cosas por ella. Sin ir más lejos, el otro día no sabía mirar el aire de las ruedas del coche (que sabe de sobra pero se pone nerviosa) y automáticamente bajó un señor de su coche a su rescate.
A mí me da rabia porque así como es cortita como ella sola, pero a la vez la más lista de todos. Si tienes un problema es la persona con quien hablar, ella siempre resuelve todo tipo de problemas. Sabe relacionarse porque como muy agradable y dispuesta cae bien a todo el mundo, por lo que sabe moverse para lo que necesita. Y siempre siempre, sabe lo que piensa la gente. Es increíble, sabe por donde va a salir cualquiera, se da cuenta de si algo no encaja, si te pasa algo, es como receptiva al entorno.
Y yo me muero de envidia. Porque aquí estoy yo, siempre la rata de biblioteca, siempre aplicada y siempre queriendo aprender, total para no saber comportarme en un primer día de trabajo, no saber qué decir cuando alguien lanza cualquier comentario o no pillar nunca el maldito sarcasmo, mientras ella que aun tubo que mirar el otro día donde está Punta Cana, parece que lee la mente de la gente.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
