Cuando conocí a mi pareja, me pareció un chico encantador, con un corazón que no le cabe en el pecho. De eso hace ya un año y en ese momento tenía un perrito encantador al que le faltaba un ojo. Me contó la historia de cómo le salvó en la perrera y me conmovió. Hasta ese momento todo iba perfecto, pero a medida que fuimos avanzando en nuestra relación, cada vez pasaba más tiempo en su casa. Un día me encontré un gato al llegar y me dijo que lo había recogido porque estaba perdido por la calle. Ningún problema, nos costó conseguir que el perro y el gato se llevaran bien pero en unos días estaba todo solucionado. Pasaron una semanas y cuando llego a su casa me encuentro a una perrita y me dice que se ha encontrado en una cuneta, la ha llevado al veterinario y como no tiene chip se la va a quedar para evitar que acabe en una perrera.
Ahí ya empecé a preocuparme, pero es que hace dos días llegó con otro perro que también ha encontrado abandonado y también pretende quedárselo.
Sinceramente, su piso es demasiado pequeño para tanto animal y me estoy planteando muchísimas cosas porque yo no quiero que toda mi vida se resuma a esto. Creo que hay otras formas de poder ayudar a los animales, siendo voluntario y sin necesidad de complicarte la vida de esta manera.
