Durante mucho tiempo tuve un famoso «casi algo» que me dejó más para allá que para acá.
Poco a poco me fue minando la moral. En los últimos meses pasé de plantarme ante ciertas actitudes aunque luego me acabara creyendo su discurso de víctima; a no decir nada porque el pensamiento que me invadía la cabeza este, «pfff si a mí total me da igual lo que haga, dile que sí que luego tienes que aguantar sus numeritos de no me dejes». Sí, un casi algo.
Y de eso a dejar de divertirme, luego de reírme y el mal humor persistente mezclado con drama, cansancio y muchos días enteros en cama.
Esto para poneros en contexto resumido.
No sé si es que al yo estar mal todo en mi vida me molestaba o es que antes no lo veía. Os voy ahorrar el discurso de que soy «la que está siempre está». Pues dejé de estar porque no me apetecía escuchar los mismos dramas de mis amigas en bucle de «¿crees que le gusto?», «en el trabajo me tienen envidia» y el famoso «nosotras estamos solteras porque no nos vale cualquiera». Que no lo niego, pero pienso que a veces son como adolescentes con dramas de instituto y no salen de la rotonda. Cuatro horas hablando de lo mismo.
El caso es que me duele muchísimo que siendo amigas que se ven todos los días, no se hayan dado cuenta de que estaba mal. Y sí, me sé la teoría de que no podemos esperar nada de los demás, pero eso no invalida lo que siento. Siempre las vi como buenas amigas, excepcionales, pero noté como al dejar de tirar del carro me he quedado fuera.
Sinceramente creo que fue casualidad de no tener disponibilidad para nada en primavera. Oye, cada una tiene sus cosas. Pero como siempre era «no puedo», dejé de preguntar. Luego por separado me saturaron por whatsapp, me mandan mil mensajes al día fantaseando con tíos, es que n siquera llega a pasar nada. Que no me molesta, pero en eses momentos me saturó y dejé de dar pie al «¿y tú qué piensas, por qué me dice esto, le gusto verdad?». Y ya no tengo mensajes ni individuales ni por el grupo.
Si llegados a este punto estáis pensando que pasan de mí porque soy una pesada contando mis dramas estáis equivocadas. Al principio sí les contaba algo pero cuando empecé a perderme a misma, supongo que por verguenza, dejé de mencionarlo. Ellas piensan que quedamos alguna que otra vez y que no tiene importancia.
Ahora que me ha hecho click el cerebro y quiero volver a la normalidad, no sé cómo volver. Me parece que no tiene sentido sentarme con gente que no se preocupa por mí y que solo me usan de basurero emocional y de chófer. Creo que tendría que decirles algo como, «jo chicas, os echo de menos. Sé que no tenido una buena temporada, siempre de mal humor e insoportable y quería disculparme con vosotras», pero no es lo que siento ni pienso.
No sé cómo acabar este post, y tampoco sé para qué lo he escrito. Creo que si leyera esto desde fuera, vería a la autora colocarse como víctima, pero si tus amigas no están en las malas, ¿cuando pretenden estar?