Siempre he sido muy romanticona pero nunca he tenido pareja. Hace ya 10 años me empezó a gustar el que en su momento era un compañero de clase más, pero como siempre, no pasó nada. Yo estaba satisfecha con mis propios sentimientos, no necesitaba que fuesen correspondidos. Entonces tenía 18 años y la verdad es que la idea de tener un novio no me llamaba. Siempre he sido de comedias románticas y por esa época descubrí los libros de historias de amor y creo que poco a poco, a lo largo de mis 20, he ido idealizando ese amor que aparece en esas historias ficticias y aceptando que el amor de la vida real nunca llegará a ser así con nadie.
Y aunque hayan pasado 10 años, con el paso del tiempo me he dado cuenta de que me enamoré de él. Aunque ese «amor» se basaba en un recuerdo y en una idealización bestial de ese chico inspirada por todos los protagonistas de las historias de amor que me han consumido durante una década.
Ahora puedo decir que me he desenganchado de él, o más bien de su recuerdo. Pero me entristece pensar que, aunque nunca he tenido pareja, realmente tampoco he estado soltera. Estos últimos diez años él estaba siempre en mi cabeza. Y antes de él, otros. No he sido capaz de de centrarme solo en mí, conocerme, aprender a disfrutar de mi compañía y pararme a pensar en qué es lo que busco en cuanto al amor se refiere. Incluso ahora, que ya él me da un poco igual, me voy a dormir cada noche creando escenarios ficticios en los que conozco al amor de mi vida. No puedo evitarlo. Me reconforta. Supongo que al final al imaginarlo puedo controlarlo, mientras que si lo vivo las cosas pueden salir muy mal.
Quiero aprender a estar sola y a dejar de tener a los tíos en la cabeza. ¿Consejos?