No puedo creer que la gente sea tan mezquina, o que gasten bromas, como si fueran adolescentes. Estoy casada con un hombre maravilloso, que es musulmán. Se lleva bien con todo el mundo, es encantador pero ir a comer con él no es fácil porque no come cerdo. No es tan estricto con el hecho de que la carne sea halal porque sabe que entonces no podríamos comer en ningún otro lugar pero lo de comer cerdo es innegociable.
En el grupo de amigos, solemos quedar una vez al mes todos juntos para cenar y vamos variando la casa en la que quedamos. Nosotros siempre hemos dicho que podemos llevar la comida para él para que nadie se sienta obligado a tener que hacer algo diferente, pero todo el mundo dice que hay mil alternativas al cerdo y que no hay problema.
Pues bien, el fin de semana pasado cenamos en casa de unos de nuestros amigos y cuando terminamos de cenar, le sueltan que lo que ha comido es cerdo.
No os podéis imaginar la tensión que se creó, mi marido, todo cabreado, se levantó y se dirigió hacia la puerta y yo obviamente le seguí, pero antes les dije que no tenían vergüenza, que habían utilizado algo que para él era importante en su contra. Mi amiga arrepentida dijo que era broma, pero ya no nos creemos nada.
No hemos vuelto hablar con ellos, aunque nos han intentado llamar pero estamos muy dolidos. Me parece una falta de respeto muy grande, no había necesidad y nadie ganó con esa broma estúpida fuera verdad o no fuera verdad. La confianza y la amistad se han roto.
