Llevo una época un poco enfadada con Tinder y estoy dándole una oportunidad a Feabie. No sé si conocéis la web/app, es entre Tinder y FB, o quizá Badoo (no lo sé porque nunca he estado en Badoo y no sé muy bien cómo funciona). El caso, un rollo así de contactos pero que también tienes tu muro y esas cosas, pero centrado más en gente gorda o admiradores de la gente gorda (sí, suena algo creepy y a veces lo es, pero no siempre).
De todos modos, el dato me parece poco relevante, porque podría haberme pasado en cualquier rincón de internet (total, capullos hay en todas partes). Estuve charlando con un chico, un poco más joven que yo, recién llegadito a Madrid, llamémosle Pedro. Muy majo, hablaba del máster que estaba haciendo, de lo contento que estaba por estar en Madrid, que si todavía no echaba de menos la playa (era valenciano). Hablamos un rato y la misma tarde decidimos vernos, porque a mí me picaba e imagino que a él también. Quedamos en vernos en una hora en la estación de metro más cercana a mi casa, el plan era ir a tomar un café, pero sí, cuando quedas cerca de casa es porque llevártelo después a la cama es una opción bastante probable. Y tanto que lo era, nada más verlo pasé del café y dirigí nuestros pasos, sin decir nada, a casa pero cuando dije: «este es mi portal», a él no le pareció mal la idea, y entramos.
Llegamos a mi cuarto y bueno, sin besos ni nada, se la comí directamente. Estuve un rato entretenida con su rabo y luego me folló. Estábamos ahí haciendo cucharita, dándole, y bueno, de repente, paró. Sin avisar de que se iba a correr ni nada, pero bueno, sí, se había corrido. Y seguido se sienta en el borde de la cama.
Me doy cuenta de que está tapándose la cara y con la voz quebrada (y el condón lefado todavía puesto) me dice: «lo siento, pero es que no me siento bien, yo tengo novia en Valencia, ¿sabes?». Y de verdad, no supe qué decir. Mi cara de hastío lo dijo todo, imagino. Se vistió, le acompañé a la puerta y se fue. Él dijo: «lo siento», pero yo ni respondí y le bloqueé nada más salió por la puerta. En serio, ¿qué necesidad hay de confesarse nada más correrse? Que si ya lo estás haciendo mal y no me lo has dicho antes, no me lo cuentes y cómete tú la culpa, nene. ¿Os ha pasado algo así? Yo flipé.