El otro día dejé a mi hija unas horas con mi madre porque tenía que hacer unos recados.
Cuando fui a recogerla la vi diferente, pero no sabía muy bien qué era. Hasta que me di cuenta de que le había cortado el flequillo.
Le pregunté a mi madre y me dijo tan tranquila que se le metía el pelo en los ojos y que había aprovechado para arreglárselo un poco.
El caso es que era la primera vez que le cortaban el pelo y a mí me hacía ilusión estar presente. No era por el flequillo, era porque era uno de esos momentos que, aunque parezcan una tontería, me apetecía vivir con ella.
Cuando le dije que me había molestado, se enfadó. Me respondió que estaba exagerando, que el pelo vuelve a crecer y que parecía que ya no podía hacerle nada a su nieta.
Desde entonces no he vuelto a dejarla sola con ella. No por el pelo, sino porque me dio la sensación de que si decide algo así sin preguntarme, mañana puede decidir cualquier otra cosa.
¿Os habría molestado o pensáis que le estoy dando más importancia de la que tiene?