Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Fumar marihuana fue el peor error de mi vida.
No es una exageración y quiero compartirlo para que no les suceda a ustedes, y también puedan advertir a sus hijos, porque no podía imaginarme que un mísero porro iba a arruinarme la vida cuando tome la decisión de probarlo.
El veinticuatro de diciembre no tenía grandes planes, de hecho estaba bastante aburrida y unos amigos me invitaron a su casa a compartir y entre bromas y unos tragos me invitaron a probar marihuana por primera vez. No es lo mío y ni siquiera era algo que quería hacer, pero pensé “¿qué es lo peor que puede pasar?” Pues ni en mis peores pesadillas s eme habría ocurrido. Las personas que estaban conmigo y consumieron exactamente lo mismo, y la misma cantidad tuvieron un viaje placentero, normal. El mío fue horrible, al punto de cambiarme la vida. Había escuchado del tema de la paranoia, pero lo que sentí fue algo demasiado intenso y real, y obviamente no lo sentí como paranoia, para mí era así, real.
Nunca en mi vida, me parece que ni de niña, creí ni muchos menos tuve miedo a lo sobrenatural, pero sentía que había una presencia, algo de otro mundo ahí a mi lado y que quería entrar en mí, sé que suena estúpido, pero era eso, como estar en presencia de un demonio o algo por el estilo que además quería hacerme daño, tomar control de mí, no podía verlo y eso me asustaba aún más porque sí que podía sentirlo, incluso físicamente. Cuando finalmente mermo el efecto de lo que había tomado tuve que ir a urgencias, sentía que el cuerpo me hormigueaba, la cabeza muy caliente y que me daba muchas vueltas, el estómago revuelto e incluso vomite varias veces. En urgencias me colocaron un suero y me dijeron, o al menos entendí, porque aún estaba bastante fuera de mí, que me había intoxicado, pasados los días me sentí mejor físicamente, pero ese miedo y angustia que experimente estando bajos los efectos continuaba ahí, y para mi desgracia esa sensación solo ha empeorado, pase de no creer en algo a tenerle un miedo muy intenso e irracional, no puedo dormir, no puedo comer, y me dan miedo cosas que pues no tiene ningún sentido que me asusten, como la forma en que me mira o me sonríe, cuan.
Me vio una psiquiatra e incluso me receto medicamentos que según ella iban a ayudarme, estuve tomando pastillas para dormir y ansiolíticos pero los medicamentos solo empeoraban la manera en que sentía, es como si la agravaban. Tuve que cerrar todas mis redes sociales porque todo lo que veía ahí me daba mucho miedo. No puedo estar sola, pero a la vez cuando estoy con alguien me asustan sus gestos o las cosas que dicen, incluso a veces me parece que cambian la voz o la manera de moverse. Estamos ya a principios de febrero y a final de enero comencé nuevo tratamiento con un psicólogo. La versión de este doctor es que me fue muy mal con la droga y lo que estoy experimentando es una especie de estrés post traumático.
Yo sigo sintiendo que cada cosa es muy real, aunque en menor medida, tengo ahora menos miedo, las sesiones me han ayudado, pero siento que es algo que no se va a ir del todo nunca y quisiera con todas mis fuerzas poder volver en el tiempo y haber tomado una decisión distinta.
