Hola chicas,
Os cuento una anécdota que me pasó este verano y las consecuencias de ello.
Hace ya unos meses, en agosto, tuve que ir a Gandía por trabajo. Mi chico, que es profe, estaba libre así que se agregó para disfrutar unos días de playa a gastos pagados. Mi empresa pagó el hotel jueves y viernes, colé a mi novio sin que nadie se enterara y listo. Llegó el finde y quisimos alargar la estancia pero no nos daba el presupuesto, así que buscamos lo más accesible en internet y terminamos en un glamping de estos con tipis muy instagrameables.
Esa noche cenamos en la mesita delante de la tienda, enfrente de nosotros una pareja joven, normalita, no eran gran cosa realmente. Nos fuimos a dormir y al poco rato nos despertaron unos gemidos y unas cachetadas tremendos. Esto me puso a mil, ¡y mi novio con el miembro como una escopeta! Follamos como quinceañeros mientras escuchábamos a los vecinos (eso sí,intentamos ser más silenciosos).
A las 2 o 3 horas me despertaron ruidos de la tienda de al lado, otros vecinos. Estos eran más jóvenes y parecía que llegaban de fiesta. El caso es que por el típico ventanuco de ventilación del tipi se apreciaba el interior de la otra tienda, y claramente, vi como se desnudaban y follaban tumbados sin apenas hacer ruido. Presencié casi todo y me toqué lentamente, esta vez sin que mi novio supiera nada. Pff que morbazo!
Desde entonces, me vienen esos momentos a la mente cada vez que tengo relaciones (acompañada y sola). No paro de pensar en hacerlo en lugares públicos donde hay riesgo de que me pillen. Me pone muchísimo la idea de que alguien me vea y fantaseo con que otro se agrega a la fiesta de repente. Son pensamientos que siempre aparecen cuando estoy a tono. Increíble!
Yo, con lo normalita que en este tema era, a ver cómo le propongo a mi chico hacer algo así… Pero es que me vuelve loca. En algún encuentro le he mencionado la anécdota de Gandía y le pone, pero no sé hasta que punto.
Bueno, ahí os dejo mi historia, me voy con mi calentura a otra cosa 😜