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Hacer las Maletas
Admiro a las personas que pueden, ante grandes viajes, hacer sus maletas en un abrir y cerrar de ojos, de forma práctica y rápida.
Y un gran viaje no está relacionado con el tiempo de permanencia o la distancia recorrida. Tiene que ver con la importancia de ese desplazamiento. Con la cantidad de expectativa, con la proyección, con la alegría o eventualmente tristeza que el camino a recorrer le trae.
Yo reconozco, me llevo horas haciendo mi maleta, recorro cada sensación y recuerdo que un par de calcetines me trae.
Recuerdo un día feliz en el que usé ese vestido y lo pongo en la maleta, a ver si la suerte se repite.
Recuerdo la juerga que me hizo romper esa media fina y me pregunto por qué aún la tengo guardada… ¡La tiro!
Guardo en un lugar especial y protegido el pendiente que era de mi madre, sabiendo que puedo olvidar las bragas pero que el pendiente siempre estará en la maleta. Aprovecho para recordar la angustia del día en que pensé que lo había perdido y revivo la alegría que tuve cuando lo reencontré, sano y salvo.
Me río de la ropa quemada por el cigarrillo y decido que «todavía se puede usar, nadie se va a dar cuenta» ¡la pongo en la maleta!
Cojo el pasaporte y recuerdo la sofocación y la angustia que he pasado en los controles migratorios de la vida, pienso en cuántas veces me he preocupado demasiado y en vano. Me doy cuenta una vez más de que las cosas son como tienen que ser. Lo que es del hombre, la bestia no se lo come. Que muchas veces en medio de las lágrimas, pensé: un día me reiré de todo esto. Y veo que ese día ha llegado.
Separo las bisutería, veo que muchas son regalos de amigos, a menudo traídos también de viajes… Me siento feliz, querida, rodeada de buenas vibras. Suelto una sonrisa y las pongo en la maleta.
Separo el pijama que más me gusta y enseguida me doy cuenta de que está tan viejo y tan desgastado, que si alguien me viera con él, me desmayaría de vergüenza al instante… ¡Lo saco de la maleta!
Muy parecido a esto, a esta selección de objetos, ropa y documentos para dentro o fuera de la maleta, es nuestra selección de sentimientos con respecto a la vida.
En cada viaje, revisito un mundo de sentimientos, de logros y pérdidas, de éxitos y fracasos, de alegrías y tristezas. De amigos hechos, personas que valían la pena, que me ayudaron o me enseñaron algo y de verdaderos retrasos en la vida.
De noches de fiesta, de cervezas, de música, de momentos de euforia, de orgullo e increíble felicidad por sueños realizados.
También de días melancólicos, de dolores de estómago, de momentos de soledad y de días en los que los antibióticos sustituyeron a la buena comida.
Sentimientos y momentos que todos vivimos, en cualquier lugar del mundo.
La única diferencia es que con respecto a los sentimientos, AFORTUNADAMENTE no se deja nada atrás. Todo está en el equipaje de la vida. Lo bueno y lo malo. Todo nos acompaña. Todo compone el momento actual.
Y, sobre todo, todo forma parte de la decisión de hacer las maletas de nuevo.
Manuela Falibene
