Que sí, que la quiero mucho. Pero no la aguanto.
Situación: yo, 60 tacos, felizmente divorciada, con un trabajo a media jornada del que me han reducido las horas y haciendo malabarismos para llegar a fin de mes. Ella, 31, carrera y media, dos másters, sin trabajo en lo suyo, adicta al Shein y un saco de neuras.
Mi hija es muy inteligente. Fue primera de su promoción en una carrera cuya única salida es la oposición. Pero se negó a opositar, así que hizo dos másters, que siguen sin dar trabajo sin oposición previa. Cuando la pandemia, rompió con su pareja, con el que convivía, y volvió a casa, me temo que por los siglos de los siglos. Encuentra trabajos, nada de lo suyo, pero termina dejándolos. El último, hace tres años, para (por fin) opositar.
Pero opositar no es fácil, así que excusa tras excusa se pulió 3000 pavos en una academia para dejarlo, y matricularse en una segunda carrera en la UNED, que según ella, le dará más oportunidades en la oposición. Pero ahora resulta que la UNED no le gusta.
Y si no empatizo con los problemas que ella misma se crea, es que soy mala persona, no la entiendo, no hago esfuerzos por ponerme en su situación…
Os pongo un ejemplo, de hace media hora. Hace unos meses empezó a caerle el pelo a puñados. Esto es real, no producto de su imaginación. Drama máximo, y muchos euros que no tiene en productos milagrosos que ve en TikTok. Mi consejo: ve a un dermatólogo y al psicólogo (tiene un seguro de salud privado). Fue al médico de cabecera, le recetó hierro y paz mental (la conoce bien).
El pelo, a chorros. Las lágrimas, a mares. Yo: ve a un dermatólogo. Al final ha pedido cita, para septiembre. Además, leyó en el prospecto del medicamento para la migraña que podía producir caída del cabello y se lo dejó.
Hace media hora estaba yo cocinando, me relaja mucho. Es domingo y mi primer día de vacaciones. Ha venido y me ha enseñado la raya del pelo: «mira que calva tengo ahí». Esa supuesta calva me la ha enseñado tropecientas veces, y sigo sin verla. Para mí, una calva es una zona donde debería haber pelo, sin pelo. No una raya del pelo donde, sí, está un poco menos poblado. Respuesta: «no hay calva, y deja de obsesionarte. El pelo cae rápido, pero tarda mucho en recuperarse. Pero se recuperará, ya verás. Además, cuando te vea el dermatólogo, quizá te dé un tratamiento que ayude a que vaya más rápido. Primero tiene que ver por qué cae»
– yo quiero recuperarlo ya
– pues Turquía
– te lo tomas a cachondeo!!!
– no, pero decir que quieres recuperarlo ya es como decir que quieres un unicornio rosa: no va a pasar
– no me ayudas!!!
– porque no está en mi mano. Si pudiera, te haría crecer pelo, pero no puedo por mucho que te enfades
– te da igual que tenga calvas!!!
– es que no tienes. Tienes el pelo menos poblado
– pues para mí son calvas!!!
Portazo y a llorar a su habitación.
Así casi todos los días, cuando no es un pito es una flauta. Empezamos a los 12, pero tenemos una edad del pavo que no se acaba. Y yo cada vez tengo menos paciencia. Mi hijo me dice que la mandé a freír espárragos y la eche de casa ya, que no va a madurar nunca a menos que se vea teniendo que sacarse las castañas del fuego sola de verdad, pero no puedo.
Ahora vendrá, pedirá disculpas de esa manera («perdón por hablarte así, pero la culpa es tuya porque no me entiendes»), y mañana tendremos otra drama.
Y aquí estoy yo, desahogándome, con mi domingo fastidiado.
