Vengo a hablaros de una situación que está pasando con mi hija que no me gusta nada.
El primer año estuvo en una guardería que quedaba cerca de mi trabajo. Todo muy bien, tomaba allí el bibe e interactuaba con otros niños, también nos gustaba que hacían muchas actividades de estimulación temprana. Sin embargo, el tema de la alimentación no nos gustaba absolutamente nada: croquetas, pizzas, lasañas… no nos parecía correcto.
Este segundo año se cambió de guardería para una que quedaba cerca de casa. Todo aparentemente bien, fue una adaptación un poco durilla, pero bien. Apenas tiene los dos años, interactúa poco pero tiene bastante genio. Cuando no quiere estar con alguien dice claramente que NO. Cuando se encuentra con sus compis de clase en el parque o la piscina los saluda por el nombre. Aparentemente todo bien, incluso la comida que era una de nuestras preocupaciones es saludable y variada.
El problema fue después de la adaptación de este curso. Durante la adaptación lloró cada día, la pobre, llevaba más de un mes en casa con papá y mamá. Pero una vez acostumbrada el entorno, siempre, absolutamente siempre, llora cada vez que la coge una profesora en concreto.
Generalmente siempre la coge su tutora, pero a veces viene alguna de otro curso o alguna de las profes auxiliares. Jamás le puso ningún problema a ninguna profesora, excepto a esta.
Mi marido y yo solemos turnarnos para llevarla, aunque la mayoría de veces lo hacemos los dos. Fue llamándonos la atención que solo era con esta profesora. En el parque se lo comenté a una de las madres y dijo que le pasaba lo mismo. Le preguntamos a otra madre y, efectivamente, solo lloraba con esa profesora.
En esta guardería no hay cámaras y siempre que le pregunto a alguna madre o padre más mayor, solo tienen buenas palabras de todas las profes. Sin embargo hay algo que no me termina de convencer.
Hace poco llevamos los dos a la niña al cole, ella iba animadísima, como todos los días, pero cuando esperabamos a la tutora, apareció esta profesora. Se puso a llorar y quiso pasar de mis brazos a los de su padre, pero que con ella no se iba. Así que dije en alto “no se que pasa que solo se pone así cuando tú la coges”. Y le sentó fatal.
Hace como dos o tres meses de este incidente y no volvimos a ver a esta profesora recogiendo a nuestra hija ni “devolviéndonosla” al mediodía. Fue de nuevo, una conversación en el parque, cuando una de las madres dijo que llevaba más de un par de meses de baja. ¿Había sido mi comentario?
En fin, supongo que nunca sabré que es lo que estaba pasando, pero al menos se que no está presente. Si este nuevo curso vuelve, tendré que ver la forma de averiguarlo.