Hola chicas, ¿qué tal? Venía a pediros opinión sobre algo que me lleva creando malestar durante días.
Hace casi dos años que me mudé a un piso de tres habitaciones. He estado sola hasta ahora que una de las habitaciones libres ha sido alquilada a otra persona, un estudiante de erasmus que se va a finales de febrero.
Soy bastante sociable y nunca he tenido problemas de convivencia en todos los años que me he tirado por ahí viajando y compartiendo piso. La cosa es que desde que me mudé he querido adoptar un gatito puesto que me encantan y demás, pero no ha sido hasta ahora cuando he encontrado el momento idóneo en el que puedo estudiar pero al mismo tiempo dedicarle la atención y cuidados necesarios.
Estuve buscando hace unas semanas anuncios de adopción y di con una señora que daba unos gatitos que su gata había parido en el campo. Quedamos en que me daría el que escogiese cuando cumpliesen el mes y medio y fuesen destetados.
Al día siguiente la señora me llamó diciendo que el gatito que elegí había sido abandonado por la madre y que no aparecían sus hermanos ni tampoco la madre. Así que me lo quedé corriendo y totalmente de urgencia pues tenía 17 días y hacía horas que no comía además de estar en un seto pasando frío.
Compré todo lo necesario para su llegada inesperada: leche especial para gatos recién nacidos, mantas, una cama, un cojín y una plaquita calefactora ya que los bebés de esa edad aún no regulan su temperatura.
Todo se fue al carajo cuando al día siguiente le dije a mi compañero de piso lo del gato. Resulta que me dijo entre gritos que era alérgico. Que «levemente alérgico» pero al mismo tiempo que si un solo pelo del gato que fuese en mi ropa, caía en una silla y él se sentaba, podía experimentar un horroroso shock anafiláctico. Me quedé de piedra puesto que aquello no sonaba algo leve si no algo gravísimo que prácticamente le impedía salir de casa ya que hay gente con gatos en cada sitio al que se puede ir.
Se enfadó y no me habló más. Al día siguiente empezó a gritarme y a decirme que iba a llamar a la policía para echarme de casa (¿¿¿???) porque EN SU CONTRATO pone que no se pueden realizar acciones insalubres en el piso. No sé por qué hablaba conmigo de SU CONTRATO y no con la casera (a la cual le tiene miedo, no sé por qué, si es un amor de persona). El tío tenía un ataque de nervios increíble y empezó a decir que se estaba automedicando «por si acaso» a pesar de que el gato estaba en una caja siempre en mi cuarto y no se estaba paseando por ahí.

La cosa llegó a tal extremo por su parte que le tuve que informar a la casera, a la cuál, ya le avisé con antelación de que iba a traer al gato y le parecía bien.
El tipejo negaba que me había amenazado y violentado. Ahí, con dos cojones. Que estaba realizando actividades que atentaban contra su salud y que era inadmisible. Que su médico (¿llamó un domingo?) le había dicho que mejor no tener el gato en casa. Luego, que mejor deshacerse del gato ya que era un problema para su «leve alergia».
Llevé el gato al veterinario y este me informó que un gato tan pequeño no suelta pelo. Tiene el de bebé aún y no lo está mudando. Que es imposible que experimente una reacción tan adversa sin contacto ninguno y tratándolo con antelación y que hay lociones y sprays para que la gente alérgica pueda vivir con sus mascotas aunque tengan alergia. Que con sencillas rutinas cómo una limpieza más afondo no habría problema.
Pues nada, que el chaval desacreditaba a todo el mundo. Incluso a un médico forense (recordemos que no solo se encargan de los muertos) que nos dijo que lo que él estaba diciendo era algo extremadamente difícil que ocurriese y sobre todo, CUANDO NUNCA EXPERIMENTÓ ALERGIA ANTES.
Quería el gato a toda costa fuera de la casa. Cada día ha sido un infierno intentando que lo echase. Quiso que lo diera a una amiga de una amiga suya que se dedicaba a recoger animales en una casa de cuatro estudiantes sin experiencia ninguna en animales lactantes. Lo siento, pero en mi caso, no puedo dejar un bebé que necesita 5 tomas al día de leche, en manos de cuatro personas sin experiencia. No me da la gana. No me parece una solución.
Me he visto forzada a dejárselo a los vecinos, los cuales tienen noventa años y evidentemente esta situación no puede alargarse mucho. Antes de llevárselo a los vecinos, mi compañero de piso, al día siguiente de montar el drama y demás, me dice que si el gato se tiene que quedar, que se quede. Yo flipaba, después de todo el drama y el pollo. De la persecución continua ahora me soltaba eso. Le respondí que cómo me había dicho, era por su salud, pero que teniendo el permiso de la casera no tenía por qué hacerlo… pero que lo hacía para que se encontrase mejor (insisto, no tenía síntomas más que los de un hipocondríaco).
Ahora tengo que entrar y salir 5 veces al día de casa de mis vecinos para darle de comer, jugar con él y que ande un poco. Dentro de nada empieza a necesitar el cajón de arena, a explorar y a pasar a la comida más sólida. Es inviable que esté allí hasta febrero que se va el chaval. No sé qué hacer y estoy desesperada.
Él me dijo que estaba buscando piso para irse y al mismo tiempo, me suelta hace un rato que es que no tiene dinero porque no le van a devolver la fianza. Yo le dije una vez más que hable con la casera, pero no quiere y no entiendo por qué. Esto parece que no tiene solución y me niego a deshacerme de un ser vivo cómo si fuera una basura. El chaval me dijo que no le gustan los gatos y empecé a sospechar si era eso más que otra cosa.
Estoy desesperada y no sé qué hacer. Las protectoras de animales están hasta arriba y no tengo a nadie de confianza a quien se lo pueda dejar.
Desde que comparto piso, que yo sepa, si alguien está incómodo se va y punto. Estuve viviendo con una chica que tenía un perro y acabó acogiendo tres más. La casa era enana y eramos 6 personas. En ningún momento se me ocurrió amenazarla ni decirle que se fuera del piso. Me fui yo puesto que era la que tenía el problema de la incomodidad.
No sé cómo lo veis, ¿habéis pasado algo parecido? Es mi bebé y no puedo dejarle.